Quiromasajista josemanuel
Comprometido a solucionar tus dolencias y malestares .
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17/05/2025
09/03/2025
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Disciplina
22/01/2023
¿Qué es el ictus y qué tipos hay?
El ictus es una lesión que se produce por la interrupción del flujo sanguíneo en alguna zona del cerebro. Se podría equiparar a un infarto de corazón, pero en el cerebro, y puede recibir diferentes denominaciones en función de su cuadro clínico: accidente cerebrovascular, infarto cerebral, embolia o apoplejía, entre otras.
A grandes rasgos, hay dos tipos de ictus:
Ictus isquémicos: producidos por una obstrucción de los vasos sanguíneos que impide el riego en una parte del cerebro.
Ictus hemorrágicos: causados por la rotura de ramas arteriales, lo que produce la consiguiente hemorragia cerebral.
¿A quién afecta?
Según datos de la Sociedad Española de Neurología (SEN), entre 110.000 y 120.000 personas sufren cada año un ictus en nuestro país, y la mitad de ellas padece secuelas discapacitantes o fallece.
Se caracteriza por ser una enfermedad que afecta cada vez a un mayor número de personas, de hecho es la primera causa de muerte en las mujeres y la segunda en los hombres. Nadie está libre de sufrir un ictus; si bien es cierto que la gran mayoría de los ictus ocurren a personas mayores de 65 años, entre los años 2002 y 2012 la incidencia en menores de 64 años creció de forma significativa, en especial a partir de los 35 años.
El ictus es, a su vez, la primera causa de discapacidad por Daño Cerebral Adquirido (DCA). En España viven 420.000 personas con DCA y el 78% de los casos tuvo su origen en un ictus. Conviene recordar que el ictus es la enfermedad y el Daño Cerebral Adquirido su consecuencia en forma de discapacidad.
Por suerte, en la mayoría de los casos, la prevención del ictus depende de nosotros mismos y de nuestro estilo de vida: se estima que hasta un 80% de los ictus se pueden evitar viviendo de forma más saludable.
¿Cuáles son las causas del ictus?
Las causas del ictus son similares a las de otras enfermedades cardiovasculares:
Hipertensión.
Colesterol alto.
Obesidad.
Sedentarismo.
Tabaquismo.
Consumo habitual de dr**as y alcohol.
En general, el estilo de vida actual, marcado por situaciones de estrés como, por ejemplo, las altas cargas laborales, se ha convertido en una causa de ictus.
¿Existen señales de alarma?
El ictus se distingue por seis señales de alarma, tres de ellas visibles de forma evidente para aquellas personas que están con quien sufre un ictus en ese momento. Estos síntomas, que se manifiestan de forma repentina son:
Pérdida de fuerza o de sensibilidad en la mitad del cuerpo: desde fuera, podríamos observar que la persona tiene media cara caída, sonríe de forma asimétrica o es incapaz de sostener un objeto con el brazo de la mitad débil de su cuerpo.
Dificultad para hablar o para entender: quien está siendo afectado por un ictus hablará de forma ininteligible, inconexa o utilizando palabras que no encajen con el contexto. Es posible que no nos comprenda, aunque utilicemos un lenguaje sencillo.
Sensación de vértigo o desequilibrio: el afectado podría caerse de forma brusca.
Dolor de cabeza muy intenso: de inicio brusco y distinto del habitual.
Pérdida total o parcial de la visión, o visión borrosa.
Hormigueo de la cara, brazo, pierna o un lado del cuerpo.
¿Cómo podemos actuar ante un ictus?
La SEN señala que, a pesar del incremento en su incidencia, la mortalidad y la discapacidad ha disminuido en los últimos veinte años, y una de las claves se encuentra en la mejora de la detección precoz de sus síntomas.
Ante cualquiera de ellos, es fundamental actuar con rapidez, cuanto antes, llamando, incluso en caso de duda, a los servicios de emergencia. De esta manera, incrementaremos las posibilidades de salvar la vida de la persona y podremos minimizar las consecuencias en forma de discapacidad de la lesión.
En la mayoría de las Comunidades Autónomas, una llamada de este tipo activará, en los servicios de emergencia, el Código ictus, un protocolo que dirige al paciente a un hospital con Unidad de Ictus donde un equipo de profesionales lo diagnosticará y tratará de urgencia para, en los días siguientes, iniciar el seguimiento neurológico del paciente. El Código ictus forma parte de una serie de acciones de prevención del ictus enmarcadas en la Estrategia Ictus, que se comenzó a implantar en 2008 y que en 2014 había cubierto el 60% de las necesidades previstas.
Teniendo en cuenta que hay ictus hemorrágicos y otros isquémicos, es muy difícil poder hacer algo específico, porque lo que en uno puede ir bien, en otro puede ser contraproducente. Los consejos generales serían:
Tras llamar al 112, poner cómodo al paciente: aflojarle la ropa para facilitar una buena respiración. Es conveniente tumbarlo con la cabeza y los hombros un poco levantados (empleando una almohada o, si es en el exterior, un abrigo o varias chaquetas dobladas). Ajustar el abrigo a la temperatura ambiente para que el paciente no tenga frío ni exceso de calor.
Tratar de calmarle y evitar que haya aglomeración o conversaciones a su alrededor: hablarle de forma calmada y hacerle saber que la ayuda está en camino.
No moverle ni forzarle a hablar, ni moverle el cuello o ponerle ropa apretada.
Nunca darle de beber o de comer: para evitar riesgo de atragantamiento.
No administrarle ningún medicamento.
No dejarle nunca solo.
Si el paciente está inconsciente, ponerle echado de lado (posición lateral de seguridad), vigilando especialmente que pueda respirar con normalidad y que no haya obstáculos en las vías respiratorias (por ejemplo, quitarle la dentadura postiza si la hubiera).
En caso de que el paciente sufra convulsiones: no sujetarle demasiado firme, pero sí alejar objetos con los que se pudiera hacer daño y mantener, en la media de lo posible, la posición lateral de seguridad.
¿Cuáles son las complicaciones del ictus?
Alrededor del 30% de los ictus acaban, lamentablemente, con el fallecimiento de la persona que lo sufre. En el resto de los casos, las consecuencias del ictus dependen, en cuanto a gravedad y amplitud, del área del cerebro lesionada, el tipo de lesión, la velocidad con la que fue atendida o si la rehabilitación se inició de forma temprana.
Los daños resultantes se denominan Daño Cerebral Adquirido (DCA) y, hasta en un 80% de los casos, se producen dificultades para realizar actividades básicas de la vida diaria de forma independiente.
Las complicaciones del ictus se pueden agrupar en:
Secuelas en el nivel de alerta: referido a los estados de coma, que tienen una duración variable según el caso, llegando a extremos en los que no se produce el despertar y la persona se mantiene en Estado Vegetativo Persistente, también llamado Síndrome de Vigilia sin Respuesta.
Secuelas en el control motor: complicaciones físicas, como parálisis (hemiplejía), disminución de fuerza (hemiparesia) o tensión y rigidez en los músculos (espasticidad).
Secuelas en la comunicación: la persona puede presentar dificultad para producir sonidos, para leer, para utilizar las palabras correctas o para comprenderlas.
Secuelas en la cognición: problemas en el pensamiento complejo, en la capacidad de mantener la atención, problemas de memoria, de desorientación y confusión.
Secuelas en las emociones y la personalidad por falta de conocimiento y comprensión: alteraciones emocionales, irritabilidad, conducta sexual inapropiada, depresión, apatía…
Alteraciones sensitivas y sensoriales: en general, relacionadas con cómo percibimos la información de nuestro entorno a través de los sentidos y con cómo percibimos nuestro propio cuerpo.
Además, hay que saber que un DCA no afecta tan solo a la persona que ha sufrido el ictus: la familia, sin estar preparada para ello, se convierte en cuidadora de una persona con necesidades de atención específicas y que, en algunos casos, puede haber cambiado en cuanto a carácter y forma de ser. Afrontar este aspecto en el plano psicológico resulta muy duro, a lo que se une el escaso conocimiento social que hay sobre las consecuencias del ictus, también por las propias características invisibles de las secuelas cognitivas, que dificultan identificar y comprender esta discapacidad.
¿Cuál es su posible tratamiento?
La atención al Daño Cerebral Adquirido se organiza según las fases de evolución de la lesión, denominadas aguda, subaguda y crónica.
Fase aguda: tiene lugar tras producirse el ictus. Cuando el paciente llega a la unidad de ictus, se identifica el origen del accidente cerebrovascular (ACV) y se trata en función del mismo. Los ictus hemorrágicos requieren embolización, un método por el que se administran medicamentos que taponan las arterias rotas. Por el contrario, el tratamiento de los ictus isquémicos busca destruir el trombo que corta el riego sanguíneo con fármacos trombolíticos. Una vez salvada la vida y con el paciente estabilizado, debería de iniciarse la neurorrehabilitación del paciente en el entorno sanitario.
Fase subaguda: participan las unidades de rehabilitación hospitalaria, unidades en régimen de hospital de día y unidades de rehabilitación ambulatoria. Estas unidades trabajan para tratar de alcanzar la máxima recuperación funcional posible para cada caso y se estima que pueden obtener resultados durante los dos años posteriores a la lesión.
Fase crónica: se activan los recursos de servicios sociales para ayudar a la persona con DCA y a su familia a vivir con las secuelas estabilizadas del ictus. Estos recursos son unidades residenciales, pisos tutelados, centros de día y, en general, proyectos e iniciativas enfocadas a la inclusión social: acciones relacionadas con el empleo, el ocio, la integración de menores con DCA en colegios y similares.
02/01/2023
Feliç Any 2023
Puntos gatillo trapecio:
Estos puntos gatillo se encuentran en todos los músculos del cuerpo y provocan diferentes síntomas como debilidad muscular, dolor local (muy fuerte) y, lo que más les caracteriza, dolor irradiado a otra zona. En el caso de la contractura de trapecio superior, sus puntos gatillo son especialmente frecuentes y provocan un dolor muy característico tanto en la propia zona del punto gatillo como una irradiación hacia la nuca, el lateral del cránao, la sien y el ángulo de la mandíbula. Básicamente, es uno de los culpables más frecuentes de los dolores de cabeza.
Por ello, es importante tratar estos puntos gatillo, aparte de la propia contractura de trapecio (en algunos casos requieren tratamientos especiales).
Cómo prevenir y aliviar una contractura de trapecio:
La forma de prevenir una contractura de trapecio creo que queda bastante clara: no estar tiempos prolongados en las posturas antes mencionadas. Esto es lo más importante, pero pocos, o muy pocos, lo cumplen (en parte porque hay sitios donde no podemos tumbarnos, como el lugar de trabajo). Por ello podemos combinar esto con técnicas que hagan respirar un poco al trapecio antes de que surja la contractura.
Los síntomas de que un trapecio se está sobrecargando son:
Sensación de pesadez o incluso hormigueo en la zona de los hombros.
Sensación paulatina de cansancio en cuello y zona superior de hombros.
Sensación de no estar tolerando más tiempo la postura (sobre todo si trabajamos sentados con un ordenador).
Habitualmente, cuando se producen estas sensaciones decimos que “notamos” esa zona, sin que llegue a ser dolor (en condiciones normales no notamos nada). Dos signos asociados suelen ser:
llevarnos una mano hacia el cuello/hombro como para aliviar la pesadez con el tacto, y mover cuello, hombros o erguir la espalda para eliminar la rigidez acumulada.
En cuanto a las técnicas para aliviar la sobrecarga, son las mismas que se enseñan para tratar la contractura una vez ya está instaurada.
Estas son:
Estiramientos de cuello y hombros
Movimientos de cabeza, tronco y hombros
Aplicación de calor local (húmedo o seco).
Técnica de autotratamiento con pelota
Técnica de masaje descontracturante por parte de un profesional .
15/04/2022
‼️ESTIRAMIENTO DEL PSOAS PARA DOLORES LUMBARES‼️
✅¿Qué es el psoas?
El psoas ilíaco es un músculo profundo, extenso y potente situado a nivel de la espalda y de la pelvis, del que podemos distinguir dos partes musculares:
▪️psoas: en la zona lumbar
▪️ilíaco: en la zona de la pelvis
✅¿Dónte está el psoas y por qué es tan importante?
El psoas se sitúa al lado y por delante de la columna lumbar hasta llegar a la cadera. De cada lado de la columna lumbar y de cada pelvis nace la parte muscular de ambos psoas. Sus inserciones son la cara lateral del cuerpo de las vértebras y la cara anterior del disco intervertebral (es una de la razones por las que es tan importante en procesos de lumbalgias). El otro vientre, el llamado ilíaco, nace de cada una de las fosas ilíacas de la pelvis.
Ambos llegan a insertarse a la cara interna del fémur, enrollándose antes en la cabeza del fémur y multiplicando su potencia para la articulación de la cadera.
Su importancia viene dada por las acciones que realiza al contraerse:
✅Con el tronco fijo y las piernas libres:
su acción produce flexión y rotación externa de la cadera, con lo que su alteración interviene en muchas patologías de cadera.
✅Con el tronco fijo y las piernas móviles:
▪️sobre la pelvis: una anteversión pélvica y hiperlordosis lumbar, lo que quiere decir que aumenta de forma excesiva la curva.
▪️sobre el tronco: una flexión a partir de la zona lumbar.
Todos estos gestos son acciones que de forma natural no generan ninguna descompensación. Los problemas vienen dados cuando por espasmos se produce acciones mantenidas en el tiempo que a la larga sí comprometen algunas estructuras.
Por ejemplo el espasmo del psoas puede dar lugar a lumbalgias (por su relación con el aumento o rectificación de la curva, su relación directa con los discos intervertebrales y su acción sobre ilíaco anterior o posterior), a una falsa escoliosis (una rotación de la columna), a una falsa pierna corta (la tensión crea una diferencia entre las longitudes de las piernas).
✅¿Cómo podemos estirar el psoas?
Hay varias formas de estirar el psoas ilíaco, os explicamos dos de las más efectivas para que podáis tener una opción para cada situación:
▪️Deja la rodilla de la parte que quieras estirar en contacto con el suelo y déjate caer sobre la otra pierna que está flexionada y adelantada. Podemos aumentar la tensión desplazando el tronco hacia atrás o flexionando todavía más la pierna anterior.
▪️Colócate al borde de la cama y deja caer por completo la pierna por fuera. Acerca la pierna contraria a tu pecho y añade más o menos tensión hasta que notes que hay estiramiento en las lumbares y en la pierna que está por fuera de la cama.
27/01/2022
‼️TENDINITIS DEL TENSOR DE LA FASCIA LATA (TFL)‼️
↪️El Síndrome de la Banda o Cintilla Iliotibial que corresponde a una inflamación del tendón (tendinitis) del músculo tensor de la fascia lata, el cual se produce a causa de una fricción de la banda iliotibial al rozar sobre el cóndilo externo de la rodilla durante los movimientos de flexión y extensión; es lo que se conoce como síndrome del «limpiaparabrisas».
↪️La banda iliotibial es una banda gruesa del tejido fibroso que se extiende desde la pelvis (iliaco), cubriendo la articulación de la cadera por la parte externa de la pierna, hasta insertarse en la tibia.
↪️Esta lesión es una de las principales causas de dolor lateral de rodilla en los corredores y ciclistas, afectando sobretodo a sujetos jóvenes y deportistas; corredores de medias y largas distancias. En muchas ocasiones se asocia a un varo de rodilla que favorece el mecanismo de lesión de la cintilla sobre el cóndilo femoral.
↪️Ocasionalmente, la banda iliotibial se inflama en su origen proximal y causa dolor referido en la cadera, asociándose al síndrome de la cadera en resorte, pero el dolor característico de esta lesión está muy localizado en la parte externa de la rodilla extendiéndose bajo el borde inferior de la rotula hasta el tendón rotuliano, confundiéndose con patologías propias de la rodilla como la condromalacia rotuliana.
↪️El dolor comienza al inicio de la carrera y a los pocos minutos impide seguir. Su intensidad suele aumentar con las irregularidades del terreno y corriendo en terrenos en declive. El dolor cede con el reposo y reaparece con el ejercicio.
↪️En ocasiones se aprecia un ligero“clic” característico que acompaña a la sensación de roce doloroso cuando hacemos una zancada flexionando y extendiendo la rodilla, por la fricción con la parte prominente del borde del fémur.
↪️El tratamiento rehabilitador, contando con el reposo deportivo, se basará en realizar tratamiento manual con quiromasaje de la musculatura de la región lateral del miembro inferior, sobre todo del tensor de la fascia lata, musculatura glútea, bíceps femoral y vasto externo cuadricipital, junto con el tratamiento local en la inserción de la banda tendinosa sobre la cara externa de la tibia; todo ello ayudará a disminuir la tensión muscular en la cadena lateral. En el caso de que fuese necesario, se realizarían maniobras desfibrosantes de la inserción tendinosa; como masaje transverso profundo (Cyriax®).
↪️Movilizaciones articulares de rótula, peroné, además de cadera y pelvis ayudarán a mejorar la biomecánica natural de la articulación. Entre las medidas coadyuvantes para conseguir un mayor efecto antiinflamatorio contamos con ultrasonidos, láser, onda corta y/ó magnetoterapia.
↪️La realización de estiramientos cuando el proceso esté estabilizado será parte fundamental de la readaptación deportiva y de la prevención ante posibles recidivas, concretamente en forma de stretching global activo.
↪️Para corredores asiduos se hace necesario un minucioso análisis de la biomecánica de carrera, desde el calzado, hasta el desarrollo de la zancada, pasando por una correcta exploración de la rodilla (incluyendo un análisis de las cadenas musculares y articulares del corredor). Igualmente sería conveniente realizar un estudio de la pisada con huella plantar dinámica y considerar el uso plantillas específicas en cada caso para prevenir la reaparición de la lesión.
07/01/2022
TOTALMENTE PREPARADO PARA SEGUIR BRINDÁNDOLES UN EXCELENTE SERVICIO EN LA COMODIDAD DE SU DOMICILIO .
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