Sale El Sol GT
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POLICIAS LE DAN LA CAIDA A ROBACARROS
Con las manos en la masa cayeron 3 individuos que se habian robado un pick up, la pronta acción policiaca terminó en una carrera entre los supuestos cacos quienes se conducían en una camioneta tipo agricola en la 5ta avenida y 1era calle de la zona 1, los policias sometieron a pura riata a los 3 pobres que ya se hacían vendiendo el carro en unos 8 mil quetzales, y dejando al dueño sin su machete de trabajo bien jodido. En pocas oportunidades podemos aplaudir que los policias hagan su trabajo como debe de ser, hoy es el dia para felicitarlos por que no se ahuevaron a correr a estos 3 angelitos.
29/08/2026
🛑Un adolescente de 16 años perdió la vida durante un ataque armado ocurrido la tarde de jueves en la 15 avenida y 15 calle de la zona 6 de la Ciudad de Guatemala, a pocos metros de la Academia de la Policía Nacional Civil.
🚨La víctima fue identificada como Enrique de Jesús Recinos Tecúm, quien fue localizado en el lugar con múltiples heridas provocadas por proyectiles de arma de fuego. Los paramédicos que acudieron a la emergencia realizaron la evaluación correspondiente, pero determinaron que el joven ya no presentaba signos vitales.
Familiares que llegaron al lugar proporcionaron información sobre la identidad del adolescente. De acuerdo con lo manifestado de manera preliminar, desconocían las razones por las que habría sido atacado y señalaron que personas desconocidas serían las responsables.
🛑Durante las primeras diligencias también surgió la versión de que el adolescente presuntamente tendría vínculos con el Barrio 18; sin embargo, esta circunstancia deberá ser establecida mediante la investigación correspondiente y no constituye por sí misma una determinación sobre su participación en actividades delictivas.
Agentes de la Policía Nacional Civil y fiscales del Ministerio Público resguardaron el área y realizaron las diligencias necesarias para documentar la escena, establecer la secuencia de los hechos y avanzar en la identificación de los responsables.
29/08/2026
NIÑO DE 3 AÑOS ES HALLADO DURMIENDO BAJO UN VEHÍCULO EN QUETZALTENANGO - EL FRÍO FUE SU CUNA
QUETZALTENANGO
No tenía una cama. No tenía una frazada. Tenía solo el pavimento frío y la sombra metálica de un vehículo abandonado como único refugio.
Un niño de apenas 3 años fue localizado durmiendo a la intemperie, debajo de un carro, en un hecho que ha estremecido a Quetzaltenango y que desnuda la cara más cruel del abandono.
Fue la Policía Nacional Civil (PNC) quien lo encontró. Acurrucado, pequeño, invisible para un mundo que pasaba de largo. Al acercarse, los agentes notaron lo que nadie quisiera ver en un niño: su cuerpecito marcado por la deshidratación, la desnutrición y una evidente condición de salud deteriorada. No lloraba. Ya no tenía fuerzas ni para eso.
La alerta fue trasladada de inmediato a la Procuraduría General de la Nación (PGN), a través de la Procuraduría de la Niñez y la Adolescencia, quienes acudieron para rescatarlo de la calle.
El menor fue trasladado de emergencia a un centro hospitalario, donde lucha por recuperarse. Cada suero que entra en sus venas es un recordatorio de los días que pasó sin agua, sin comida, sin amor.
Hoy, el caso ya está en manos del Ministerio Público, que ha iniciado la investigación para deducir responsabilidades. ¿Dónde estaban quienes debían protegerlo? ¿Cómo un niño de 3 años termina durmiendo bajo un carro como si fuera un animalito sin dueño?
Mientras tanto, la PGN trabaja a contrarreloj para encontrar un recurso familiar idóneo, un hogar que por fin le enseñe lo que es dormir seguro, abrigado y querido.
Una vez sea dado de alta del hospital, la institución solicitará ante el juez competente las medidas de protección urgentes, priorizando lo único que importa ahora: su vida, su integridad y su derecho a tener una infancia.
Un niño de 3 años no debería conocer el frío del asfalto. Debería conocer el calor de un abrazo.
28/08/2026
Hay que vivir el amor patrio 🤣🇬🇹🏃🏻♀️🏃
28/08/2026
PERSONA ORA FUERA DEL HOSPITAL DE SAN MARCOS
Solo Dios sabe las penas y el dolor que se vive por algún familiar que está dentro del hospital.
Imágen muy emotiva captado fuera del hospital de San Marcos.
Ejemplo claro de no esperar estas instancias para acordarte del Dios vivo.
necesitamos de Dios todo el tiempo.
Dios tenga misericordia de ese hombre, padre de familia de la foto.
27/08/2026
Estaba en mi local, súper apurada, acomodando unas cajas de fruta que me acababan de llegar. La verdad, andaba en “modo automático” porque no había dormido nada; la noche anterior me desvelé ayudándole a mi hija, Pao, a terminar una maqueta para la escuela. Ya saben cómo es eso, una termina haciendo la tarea y pegando plastilina a las 3 de la mañana.
Ese día encargué que fueran por ella a la escuela y me la dejaran ahí en el local conmigo. Todo el mercado la conocía, ella creció entre los puestos. Siempre se sentaba en una mesita de madera, en una esquinita, a hacer su tarea mientras yo atendía a los clientes. Era mi rutina de siempre.
Era viernes y, haz de cuenta que el mercado estaba a reventar porque era día de feria del pueblo. Había muchísimo ruido, música, gente empujándose... un caos.
Entre toda la gente, noté a un hombre parado cerca de la entrada del pasillo. No era de aquí. Se le notaba a leguas, no solo por la ropa vieja y sucia, sino por la vibra que traía. Era un hombre bajito, moreno, con el cabello un poco largo y grasoso, muy descuidado.
Pero lo que me llamó la atención fue su mirada. No veía la fruta, ni siquiera estaba pidiendo limosna. Solo se les quedaba viendo a los niños, de arriba a abajo.
Me dio una desconfianza horrible, y algo me dijo dentro de mí: “Agarra a tu hija”. De inmediato busqué a mi hija con la mirada y vi que estaba jugando con una muñeca unos metros más allá, cerca del puesto de enfrente, el que da hacia la calle donde pasan los camiones.
Me tranquilicé un poco al verla ahí. Pero cometí un error... me distraje dos segundos para cobrarle a una señora que llevaba prisa. Fueron solo dos segundos, te lo juro.
Cuando levanté la vista... Pao ya no estaba. Sentí que me bombeaba el corazón fuerte. Se me bajó la presión.
No grité al momento. Primero, mis ojos la buscaron desesperados. Agarré un cuchillo cebollero que tenía en la mesa, ni siquiera lo pensé, fue instinto puro. Salí del puesto y les dije a los de las tortillas: “¡Ayúdenme, no veo a la niña!”.
Corrí hacia la salida de atrás del mercado, la que da a la carretera, y ahí... ahí los vi. Ese hombre, el vagabundo, llevaba a mi hija de la mano.
Lo peor es que ella no iba llorando ni pataleando. Iba tranquila, caminando junto a él, mirando algo que él le estaba enseñando en la mano, como un juguete.
Él caminaba rápido, casi jalándola, directo hacia donde paraban los camiones de carga para salir del pueblo. Unos metros más y la subía a un camión y no la volvía a ver nunca.
En ese momento no pensé en nada más. ¡Me le aventé con todo! “¡Suéltala! ¡Maldito, suelta a mi hija!”, grité tan duro que me dolió la garganta.
El hombre volteó asustado. Cuando vio que yo iba corriendo hacia él con el cuchillo en la mano y cara de loca, la soltó de inmediato y se echó a correr.
Pero en el mercado somos familia, todos nos protegemos. Mis gritos alertaron a los cargadores, a los carniceros, a todos. Se le fueron encima. Lo taclearon antes de que cruzara la calle, lo tiraron al piso y, la verdad, le empezaron a dar de patadas.
Yo, para eso, ya estaba en el piso abrazando a mi hija, revisándola. Ella estaba asustada por los gritos, pero me dijo, inocente: “Mami, es que el señor me dijo que me iba a regalar una muñeca muy bonita”.
La policía llegó justo antes de que la gente lo linchara. Se lo llevaron arrastrando al Ministerio Público.
Total que fui a poner la denuncia. Yo quería que ese tipo se pudriera en la cárcel. Pero ahí es donde la historia se pone oscura y frustrante.
Resulta que el hombre no tenía documentos. Nadie sabía quién era. Y lo peor: no decía ni una sola palabra. Se quedaba mirando a la pared con una sonrisa boba, como ido.
El comandante de la policía estaba frustrado. Me dijo: “Señora, entiéndame. Si no habla y no confiesa nada, solo lo puedo tener por ‘intento de secuestro’ o alteración al orden un par de días. El juez me va a pedir soltarlo por falta de pruebas o lo van a mandar al psiquiátrico”.
Yo no podía permitir eso. Mi instinto me decía que mi hija no era la primera. Ese tipo sabía muy bien cómo engañar niñas. Entonces se me ocurrió algo.
Mi hermano mayor era el sacerdote de la parroquia principal del pueblo. Él andaba en la calle, ayudaba a los chavos con adicciones, sabía tratar con gente difícil y peligrosa. Todo el mundo lo respetaba.
Le dije al comandante: “Déjeme llamar a mi hermano. A lo mejor con un cura sí habla. La gente le tiene miedo a la policía, pero a Dios le tienen respeto”. La policía accedió, porque ya no sabían qué hacer, y programaron una “visita” especial.
Ya en la tarde-noche llegó mi hermano. Me abrazó fuerte y me dijo: “Tranquila, hermanita. Dios las protegió a las dos. Voy a entrar a ver si ese pobre hombre se arrepiente y logramos que diga su nombre”.
Entró a la celda preventiva. Un policía y yo nos quedamos afuera, pegados a la puerta de metal, escuchando.Al principio... silencio.
Luego escuché la voz de mi hermano, suave, calmada: “Hijo, soy el Padre José. Nadie te va a hacer daño aquí. ¿Quieres confesar tus pecados ante Dios? Dios perdona todo si hay arrepentimiento sincero”. Y comenzó a orar. Estuvo orando como media hora. Yo ya me estaba desesperando.
Y, de repente, escuché una voz que no parecía la del vagabundo. Era una voz articulada, educada, incluso suave. “Padre... ¿usted cree que Dios me perdone? Porque yo he sido muy travieso”.
Se me hizo un n**o en el estómago al oír esa palabra: “travieso”. Mi hermano le siguió la corriente: “La misericordia es infinita, hijo. ¿A qué te refieres con travieso?”.
Entonces él empezó a contar una historia triste: que a su mamá le tenía rencor porque ella se dedicaba a la pr0st1tu1ón, que nunca lo protegió, que lo echaron a la calle de niño y robó frutas para sobrevivir. Puras cosas para dar lástima, pero nada criminal.
Mi hermano salió. Se veía cansado. Nos dijo: “Ya logré que confiara en mí. Mañana voy a volver, necesito que sienta que soy su amigo. Siento que oculta algo muy pesado”. El comandante nos advirtió: “Tenemos 72 horas. Si no me da algo concreto para procesarlo, se va”.
Al otro día, yo no podía ir a la celda porque tenía que cuidar el local, pero se me ocurrió algo para asegurar las pruebas. Busqué una grabadora chiquita de cassette que usaba mi hija para la escuela, le puse pilas nuevas y se la di a mi hermano escondida en su s**o.
Le dije: “Grábalo, José. Que no quede en tu palabra contra la de él”. Se me hizo eterno el día. Yo estaba en el local, pero mi cabeza estaba pensando en eso.
Hasta que en la tarde me hablaron de la presidencia municipal. Me dijeron que fuera urgente a hacer una declaración formal porque “ya lo tenían”. Tomé un taxi y llegué rapidísimo.
En el lobby estaba mi hermano José sentado en una banca. Cuando me vio, se levantó y me abrazó, pero lo noté diferente. Estaba pálido, ojeroso, muy triste. Temblaba un poco. Me dijo: “Hermana... no tienes idea de lo que acabamos de escuchar”.
Sacó la grabadora del bolsillo y me dijo: “Escucha esto antes de entrar. Tienes que saber de qué te salvó Dios”. Me puse los audífonos. Mis manos sudaban. Le puse play.
Se escuchaba mucha estática al principio y luego la voz de ese monstruo, tranquila, platicando como si estuviera tomando café.
“Padre, a mí me gustan las niñas. Son como flores... tan bonitas. Pero las flores se marchitan rápido, ¿verdad?”. Se escuchaba la voz de mi hermano, nerviosa: “¿Y qué haces con las flores, hijo?”.
“Empecé en Perú. Allá las niñas son muy confiadas, muy inocentes. Les gustan las baratijas, los dulces. Me llevé a más de cien allá”.
Regresé la cinta un poco para ver si había escuchado bien. Sí, dijo cien. “Luego me fui a Colombia... donde también son hermosas. Y cuando tuve oportunidad, me vine para acá, a Ecuador”.
Mi hermano, con la voz quebrada en la grabación, le preguntó: “¿Y qué les haces? ¿Dónde están esas niñas?”. El hombre soltó una risita toda sin verguenza.
“Las cuido, Padre. Las amo un ratito. Y cuando dejan de moverse... las entierro. Aquí cerquita tienen varios terrenos muy adecuados, muy tranquilos”. “¿Cuántas hay aquí?”, preguntó mi hermano.
“Aquí en Ecuador... mmm... perdí la cuenta, Padre. Unas cincuenta, tal vez más. En total, sumando los tres países, Padre, creo que ya pasé las trescientas”. En la grabación se oyó un golpe seco. De la impresión, mi hermano se levantó y dejó caer la silla.
Y descaradamente dijo: “Pero no se preocupe, Padre. Yo les hago un favor. Son niñas pobres, iban a tener una vida miserable. Yo las mando al cielo antes de que sufran en este mundo”. Entonces se escuchó mucho barullo, como que entraron a agarrarlo, y fue ahí donde la grabación se cortó.
Me quité los audífonos y sentí que sudaba frío. No podía creer que ese hombre, el que tuvo de la mano a mi hija, había matado a trescientas niñas. A mí me pasaron a tomar la declaración solo como trámite, porque ya tenían lo que querían.
Al día siguiente, llevaron al tipo al lugar que señaló en la grabación. Yo no fui, pero todo el pueblo se enteró. En una loma, cerca de una construcción abandonada, cavaron. Y los restos empezaron a salir... fue un horrible. Huesitos. Ropita vieja. Zapatitos de niña llenos de tierra.
Sacaron 53 cuerpos solo de ese lugar. Eran las niñas que tenían reporte de extravío desde hace meses. Cuentan los policías que el hombre miraba cómo sacaban los cuerpos con orgullo, sonriendo, como si estuviera presumiendo una colección de trofeos.
Y yo cada vez que veo a mi hija haciendo su tarea o durmiendo, no puedo evitar pensar que estuvimos a dos segundos... a un simple descuido... de que ella terminara igual.
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Esta historia es adaptada por May Anécdotas basada en las crónicas reales de Pedro Alonso López, conocido como "El Monstruo de los Andes" en su primer etapa delictiva dentro de Ambato, Ecuador 1980.
🔴 La imprvdencia de algunos chóferes de buses extraurbanos es ev¡denciada por las cámaras de seguridad en el kilómetro 213 de la CA-2 jurisdicción de Cantón Las Delicias Colomba CC.
Juzgue usted....!!!
Tío Berni llegando a cualquier lugar 🤣😅 los envidiosos dirán que Nayib Bukele le copió.
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