Tamara Cabrera
YOGA...una decisión álmica!!!
No te dejes eclipsar por lo que te sobra
- tristeza
- angustia
- soledad
- pobreza
- síntomas
- tráfico mental
- pasado
- miedo al futuro
Enfocate en la calma, en sonreirte, en prepararte para florecer
Nunca sentí refugio en mi familia. Así que la ‘independencia’ que hoy ven como rebeldía fue la herramienta que creé para aprender a no necesitarles.
Hay personas que parecen extremadamente independientes porque nunca tuvieron la seguridad de poder apoyarse en alguien.
Aprendieron a resolver por sí mismas, a no contar demasiado, a evitar pedir favores y a guardar aquello que les dolía. No querían preocupar, incomodar ni volver a exponerse a recibir indiferencia, reproches o respuestas que les hicieran sentir que eran una carga.
Desde afuera, la familia puede interpretar esa distancia como orgullo, frialdad o rebeldía. Pero resulta difícil acudir a un lugar que nunca se sintió verdaderamente seguro.
Desde esa experiencia, cuando una niña descubre que sus necesidades emocionales no serán atendidas como necesita, comienza a adaptarse. Deja de esperar. Se adelanta a las circunstancias. Aprende a cuidarse sola y desarrolla una autosuficiencia que, con los años, los demás terminan admirando sin preguntarse de dónde nació.
Esa independencia probablemente fue una manera de salir adelante. Te convirtió en una persona resolutiva, responsable y capaz de enfrentar situaciones difíciles sin depender de nadie.
Pero también pudo dejarte una enseñanza silenciosa: necesitar a alguien puede ser peligroso.
Por eso hoy puede costarte pedir ayuda, delegar, confiar o descansar cuando alguien se ofrece a cuidarte. Una parte de ti todavía puede asociar la necesidad con quedar vulnerable y correr nuevamente el riesgo de ser decepcionada.
No naciste sin necesitar a nadie. Aprendiste a vivir de esa manera porque necesitarles alguna vez dolió demasiado.
Y sanar también implica descubrir que existen vínculos en los que puedes apoyarte sin perder tu libertad; relaciones donde pedir ayuda no te hace menos fuerte y donde mostrarte vulnerable no termina necesariamente en abandono.
Frase sanadora:
“Hoy reconozco la fuerza que construí para salir adelante. Agradezco a esa parte de mí que aprendió a cuidarse sola y, desde mi adultez, me permito descubrir que también puedo confiar, recibir y dejarme acompañar sin perder mi libertad.”
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Todos estamos en la danza de la vida.
Los padres, como "los mas grandes" tienen un poder que dirige hacia la incomodidad o el aprender a aceptar que estamos caminando juntos, entre baibenes de bienestar y de insoportable lealtad al pasado.
Los padres, que "aceptan" el desafío de "ser padres" "ser adultos" "vincularse con consecuencias" no detectan la innegable pequeñez de un ser que no tiene forma de defenderse, no tiene voz, ni tamaño, ni forma de protegerse de alguien cuya diferencia de conciencia es abismal, a favor del niño.
La vida tiene revancha, karma, el tiempo pone a todos en su lugar y les otorga las consecuencias ni mas ni menos
LOS PADRES EMOCIONALMENTE INMADUROS SUELEN SENTIRSE ATACADOS CUANDO SUS HIJOS EXPRESAN EL DOLOR QUE VIVIERON, EN LUGAR DE VERLO COMO UNA OPORTUNIDAD PARA ESCUCHAR, ASUMIR SU RESPONSABILIDAD Y REPARAR EL VÍNCULO
Hay hijos que no buscan atacar a sus padres.
Buscan que, por una vez, alguien los escuche.
Que alguien pueda mirar hacia atrás y decir: “entiendo que eso te haya dolido”.
“Entiendo que te hayas sentido sola”.
“Entiendo que quizá no supe hacerlo mejor”.
Pero muchas veces, cuando un hijo expresa una herida, unos padres emocionalmente inmaduros no escuchan el dolor.
Escuchan una acusación.
Se defienden.
Se molestan.
Dicen que exageras.
Que otra vez estás con lo mismo.
Que ellos también sufrieron.
Que hicieron lo que pudieron.
Que no tienes derecho a hablarles así después de todo lo que han hecho por ti.
Y entonces el hijo vuelve a sentirse como antes: no visto, no escuchado, no reconocido en aquello que vivió.
Porque no solo dolió lo que ocurrió.
También duele que, cuando finalmente lo nombras, la otra persona no pueda sostenerlo sin convertirlo en un ataque personal.
La inmadurez emocional puede hacer que algunas personas vivan el dolor del otro como una amenaza a la imagen que tienen de sí mismas. En lugar de preguntarse “¿qué necesita mi hijo de mí ahora?”, se concentran en defenderse, justificarse o negar lo ocurrido.
Pero reparar un vínculo no comienza por demostrar quién tiene la razón.
Comienza cuando existe la capacidad de escuchar.
Con reconocer que hubo cosas que pudieron doler, incluso cuando nunca existió la intención de hacer daño.
Con dejar de competir por quién sufrió más.
Con comprender que validar el dolor de un hijo no implica asumir toda la culpa.
Implica tener la humildad de reconocer que nuestras acciones también pueden haber dejado una huella.
Y sí, quizá hiciste lo que pudiste.
Pero tu hijo también tiene derecho a hablar de aquello que le dolió.
Porque una familia sana no es aquella que nunca se equivoca.
Es aquella que puede mirar el daño de frente y elegir repararlo en lugar de continuar negándolo
SOMOS
- LUZ y SOMBRA
- Ángeles y demonios
- Calma y locura
- Dia y Noche
- Sol y Luna
- Derecho e Izquierda
- Blanco y Negro
- Positivo y Negativo
- Secreto y Mentira
- Rígido y Flexibilidad
TODO CONVERGE en este cuerpo.
Utilizo según necesito, según lo que él otro despierta dentro mio.
Siempre escucho con atención, respondo con lentitud, escuchando mi interior.
Sin miedo a NADA, prudencia por TODO.
Amando la impermanencia.
IMPARMANENCIA
El sufrimiento nace en querer que algo sea permanente, para siempre, estable, controlado, sin asunir que en la naturaleza todo, absolutamente TODO es IMPERMANENCIA.
RESPIRAR
inhalar tomar la vida activar
exhalar dejar ir, calmarme
Parece simpático y graciosa la idea cuando te dicen "respirá profundo" y es menospreciada la idea, como si no supiéramos hacerlo.
Y no...no sabemos TOMAR LA VIDA mi propia vida, cuidarla, mirarme, calmarme, autoregularme
La mayoría no sabe como autoregular sus voltajes
Pero si sabe lo que el otro necesita eso si es GRACIOSO
APRENDETE, DESCIFRÁ a que le das oxígeno
YOGA HATHA
ZONA SUR
F E R R E Y R A
-DINÁMICO
-En silla Dinámico
-Embarazadas
-TERAPÉUTICO
-MEDITACIÓN
-Todas las edades
followers
Sin culpables!!!
Responsabilizate de elegir pensar siempre lo mismo, hablar siempre de lo mismo, ir al mismo lugar siempre
Medita, dirige el cuerpo, la respiración y la mente la seguirá, para estar libre de la cárcel mental y su condena
“LOS JÓVENES DE AHORA SON DE CRISTAL”… DIJO EL ADULTO QUE APRENDIÓ A VIVIR CON EL DOLOR
“Mi papá me pegaba y no me pasó nada.”
“A mí nunca me preguntaron cómo me sentía y aquí estoy.”
“En mi casa había gritos todo el tiempo y no salí traumado.”
“Me enseñaron a obedecer, no a cuestionar.”
“Si hacía algo mal, me castigaban y aprendí.”
“Mis padres eran duros, pero gracias a eso soy quien soy.”
Son frases que hemos escuchado muchas veces, especialmente de quienes crecieron en generaciones donde hablar de lo que dolía no tenía lugar. Para ellos, seguir adelante, cumplir, obedecer y no quejarse era señal de fortaleza.
Pero una persona puede haber crecido siendo responsable, trabajadora y aparentemente estable, mientras aprendía a esconder todo aquello que le resultaba difícil.
Aprendió a no pedir ayuda porque tenía que poder sola. A no llorar porque llorar era visto como debilidad. A guardar la tristeza. A callar aquello que dolía. A continuar después de cualquier golpe emocional sin detenerse a mirar qué había ocurrido por dentro.
Y durante mucho tiempo eso fue considerado una buena crianza.
Por eso algunos adultos miran a los jóvenes de hoy y los llaman “de cristal” cuando hablan de lo que sienten, cuando ponen límites, cuando buscan ayuda o cuando cuestionan formas de trato que antes se aceptaban sin discusión.
Aquello que una generación aprendió a soportar puede convertirse en la medida con la que juzga a la siguiente.
Y ahí aparece una responsabilidad que sí nos corresponde como adultos: decidir qué hacemos con lo que recibimos.
Nuestros padres y nuestros abuelos vivieron en otras circunstancias. Muchas veces hicieron lo que pudieron desde la comprensión que tenían de la vida en ese momento. Esa realidad merece ser mirada con respeto, porque ellos también fueron personas antes de convertirse en padres.
Pero hoy tenemos la posibilidad de observar nuestra historia con mayor conciencia y elegir qué queremos dejar a quienes vienen después de nosotros.
Podemos amar profundamente a nuestros padres y, al mismo tiempo, criar de una manera diferente. Podemos reconocer aquello que recibi
En Yoga siempre practicamos el abrazarnos, observarme sin juicios, libres de ojos ajenos, sonreirnos "vernos" respirar con presencia
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