Enjabonate con Fina
Liberemos a nuestra piel de tantos productos químicos y regalemos le el placer de mis jabones naturales y al Medio Ambiente menos residuos toxicos
Al cumplir los setenta, me detuve un momento y miré hacia atrás. Pensé: «Bueno, ya falta poco». Y entonces vino la pregunta inevitable: ¿y ahora qué hago con lo que queda? Muchas de las cosas en las que puse el corazón resultaron ser solo espejismos bonitos. Los hijos tienen sus propias vidas, con prisas, responsabilidades y un mundo que los arrastra. La salud se va deshaciendo poco a poco, como arena entre los dedos. Y el dinero… bueno, la pensión alcanza para ir tirando, pero no para vivir con holgura ni con tranquilidad. Hacernos mayores no llega con ternura. Te sacude donde más vulnerable estás: en las ilusiones que guardabas. Con los años he ido destilando algunas verdades que duelen, pero que ayudan a no engañarse. Primero: los hijos no son un antídoto contra la soledad. Uno los cría con la esperanza secreta de que, cuando llegue la hora, ellos estarán cerca, consolando, acompañando. Pero la vida los lleva por otros rumbos. Llamadas breves, mensajes espaciados, visitas que se posponen. Y uno aprende a alegrarse con poco: saber que están bien ya es un alivio. Sin embargo, el silencio de la casa no se llena con eso. Segundo: la salud no espera. Antes salía sin pensarlo dos veces, con frío o con lluvia. Ahora cada paso cuesta más, y un resfriado que antes era nada ahora se convierte en advertencia. Hay que cuidarse como si fuera el trabajo más importante, porque en realidad lo es. Tercero: confiar solo en el Estado o en promesas lejanas es un error. La pensión es un apoyo, pero frágil. Mejor tener algo propio, aunque sea modesto; eso da una libertad que nadie te quita.
De todo esto nacieron unas cuantas reglas sencillas que me ayudan a levantarme cada mañana sin sentir que me rindo: La independencia económica pesa más que el cariño filial cuando se trata de tranquilidad. Los hijos dan amor, pero el sustento lo construyes tú. Ahorrar, aunque sea poco a poco, es regalarte dignidad. Cuidar el cuerpo es lo primero. Caminar aunque sea media hora, estirarse, comer con medida, dormir lo suficiente. No es glamour, es supervivencia con gracia. La alegría no llega sola; hay que ir a buscarla. No esperar la llamada que no llega ni el gesto que no llega. Uno mismo se prepara un café rico, pone música que le gusta, lee ese libro que siempre pospuso. Disfrutar la propia compañía es un arte que se aprende tarde, pero vale la pena. No convertirse en carga ni en queja constante. He visto cómo la queja aleja a la gente. La fortaleza callada, aunque cueste, inspira respeto. Mejor sostenerse con lo que queda que derrumbarse pidiendo lástima. Dejar de vivir en el ayer. El pasado fue hermoso, a veces, pero ya no está. Quejarse de que «antes todo era mejor» solo amarga el presente. Hoy hay sol, hay un libro, hay una flor en la ventana. Eso es lo que cuenta. Al final, hacernos mayores es un territorio propio. Nadie viene a habitarlo por ti. O lo haces habitable con tus propias reglas, o te quedas esperando un rescate que no llega. Por eso, si hay algo que todavía quiero hacer, aprender a pintar, viajar aunque sea a un pueblo cercano, sentarme a ver el atardecer sin prisa, lo hago ahora. Este tiempo no vuelve. Y yo quiero que, cuando mire atrás otra vez, pueda decirme: 《Lo viví.》
22/01/2026
Si usted ya llegó a los sesenta y algo más, deje de contar las monedas y empiece a contar los momentos.
Porque mientras usted sigue ahorrando “por si acaso”, los “por si acaso” andan afilando el colmillo, esperando su cansancio para disfrutar lo que usted no se permitió.
Ya trabajó, ya crió, ya sufrió.
Ahora es su turno de mirar el amanecer con calma, de comprarse lo que siempre postergó, de tomarse el café más caro sin culpa y con sonrisa.
No se meta en negocios locos ni se deje convencer por el hijo “emprendedor” que siempre tiene una “gran idea” y ninguna factura pagada.
Y por favor: no viva con sus hijos. Visítelos, abrácelos, pero conserve su puerta y su paz.
No cargue con los problemas de nadie. Los nietos son para reír, no para criar; los hijos, para amar, no para mantener.
A esta edad, cuide su cuerpo, pero más su ánimo. No hable tanto de las enfermedades ni de las pastillas; hable de viajes, de canciones, de recuerdos bonitos.
Y si alguien le dice que “ya no sirve para nada”, sonría con elegancia… y piense que esa persona todavía no entiende lo que es llegar lejos sin deberle nada a nadie.
Ría, viva y deje que el resto se amargue por gusto.
Usted ya ganó: sigue aquí, en pie, con historia y con estilo.
Y eso es realmente un privilegio.
Será cierto...?
30/11/2025
🌿✨ La Columna Vertebral: El Mapa que Conecta Tu Sistema Nervioso con Todo Tu Cuerpo ✨🌿
Cada vértebra es mucho más que un hueso: es una estación nerviosa que envía energía, información y equilibrio a órganos, músculos y tejidos.
Cuando una vértebra se bloquea, se inflama o pierde alineación, los nervios que pasan por esa zona pueden comprimirse y afectar directamente a la parte del cuerpo que controlan.
Este mapa muestra cómo cada sección de la columna influye en tu cuerpo físico y emocional. 💛🧘♀
🟡 CERVICALES (C1 – C7)
La parte superior de la columna controla funciones vitales de la cabeza, cuello y brazos.
C1 – C2
🧠 Cabeza y cuello
😵 Mareos, migrañas
👀 Vista
👂 Oídos
C3 – C7
🙆♀ Hombros
💪 Deltoides, bíceps, tríceps
🤲 Codo y muñeca
✋ Mano y dedos
😧 Dolor cervical, tensión y estrés acumulado
Las cervicales son el centro del equilibrio mental–físico.
🟣 DORSALES (T1 – T12)
Regulan funciones del tórax, la respiración y digestión.
T1 – T4
❤ Corazón
🫁 Pulmones
💨 Respiración
💙 Zona alta del pecho
T5 – T8
🍽 Estómago
🫀 Hígado
🪻 Vesícula
🧬 Riñones superiores
T9 – T12
🌬 Digestión
⚡ Metabolismo
💧 Circulación
Las dorsales reflejan emociones profundas: carga, tristeza y tensión respiratoria.
🔴 LUMBARES (L1 – L5)
Conectan con el abdomen inferior, piernas y aparato reproductor.
L1 – L2
🧬 Intestinos
🧡 Aparato reproductor
📉 Estreñimiento o inflamación
L3 – L5
🦵 Piernas
⚡ Nervio ciático
😖 Dolor lumbar
🔥 Sobrepeso emocional o estrés por carga
Las lumbares sostienen estabilidad, seguridad y movimiento.
🟢 SACRO (S1 – S5)
Base energética y emocional.
S1 – S5
🍑 Caderas
♻ Colon / recto
💧 Vejiga
🔥 Pelvis y genitales
🧲 Equilibrio y estabilidad emocional
El sacro sostiene la base del cuerpo y la raíz emocional.
🌟 ¿Por qué es tan importante este mapa?
Porque cada parte de tu columna:
Regula órganos vitales
Influye en emociones específicas
Afecta movilidad y postura
Determina tu energía diaria
Refleja tensiones internas
Una mínima tensión en una vértebra puede causar dolor en zonas lejanas del cuerpo.
💛✨ Tu columna es tu eje de vida
Cuando está alineada, todo fluye:
Respiras mejor, digieres mejor, piensas mejor y te mueves con libertad.
Cuidar tu columna es cuidar todo tu cuerpo desde su centro más profundo. 🌿💫
29/09/2025
"Soy mayor y tengo el aspecto de una mujer de mi edad. Algunas mañanas, al mirarme en el espejo, me pregunto: ‘¿Y si me opero?’.
Pero siempre lo descarto, porque la cirugía es como cuando vendaban los pies a las mujeres en China, una nueva manifestación de la misoginia.
Podría parecer de 56, pero cuando tuviera 76, aparentaría 66... Es ganar una batalla para perder la guerra.
Además, con el tiempo, la belleza reside sobre todo en la elegancia y la inteligencia.
Pienso, por ejemplo, en María Callas, Frida Kahlo, Anna Magnani...
A los 20, todos somos atractivos con unos vaqueros y una camiseta, pero luego la belleza se convierte en una cuestión de estilo, personalidad y carisma.
No hay que ocultar los defectos, sino transformarlos en lo que nos hace únicos.
Ya no busco ser sexy, sino expresar lo mejor de mí misma.
Cuando eres joven, estás bajo mucha presión: el trabajo, el dinero, los hijos... Pero a medida que envejeces, te sientes más libre, más segura, y haces lo que realmente deseas
07/09/2025
Si usted ha llegado a los sesenta años, piense en esto: Ya no es momento de seguir guardando porque luego vienen otros a disfrutar del sacrificio que usted hizo…Porque luego aparecen los yernos, las nueras y son ellos que los van a querer aprovechar los ahorros que con tanto esfuerzo usted hizo..
Es hora de empezar a disfrutar responsablemente del dinero que durante toda su vida ahorró…
A los sesenta años ya no es una edad para arriesgar ciegamente y aventurarse en inversiones altamente inseguras…
A esta edad usted debe buscar la paz, la tranquilidad…
Aunque los hijos y nietos son una alegría, lo mejor es no caer en la tentación de vivir con ellos. Vaya a visitarlos, jueguen y paseen, pero lo mejor es que no viva con ellos.
Mantenga su espacio.
Consiga a alguien que le ayude en las tareas de la casa y considere que puede ser muy divertido convivir con gente de su generación y lo más importante, no dará trabajo a nadie.
Deje de preocuparse por la situación financiera de sus hijos y nietos… ellos están viviendo su propia vida. Usted no se sienta culpable de disfrutar de su propio dinero. Usted ya cumplió con ellos: les dio educación, un techo… ahora ellos tienen que aprender a volar.
Ya no es época de sostener a nadie de su familia… haga gimnasia equilibrada, aliméntese bien, disfrute de la vida. Siempre que pueda compre lo mejor, al fin y al cabo es para usted.
Ya no se angustie con las pequeñas dificultades. En la vida todo pasa, todo tiene solución,salvo la muerte.
No se amargue, no se estrese… lleve la fiesta en paz.
Uno puede ser adulto mayor pero no por eso tiene que descuidarse. Mantengase limpio, limpia… tome sus baños. Cuide su cabello, su piel. La vejez es una etapa de la vida, y usted no tiene porque sentirse mal con eso.
A esta edad ya hay achaques, dolores, pero no alimente la enfermedad. No hable de ellas, no les de tanta importancia. Mejor enfoquese en lo bueno. Ya no se desgaste viendo tanta noticia.
No se vuelva fanatico religioso. Crea en Dios, lea su Biblia, pero no se vuelva fanatico religioso. Como dicen, la ventaja de ser un adulto mayor es que en breve usted podrá pedirle a Dios personalmente todo.
Si ahora mismo alguien le dice que usted ya no hace nada importante, no se preocupe. No pierda tiempo respondiendo. Lo más importante ya fue hecho: usted ya vivió, con sus errores y aciertos, ha vivido. Ya hizo lo que tenía que hacer
Y por nada deje de reír. Usted ha tenido suerte, es afortunado, afortunada, porque ha vivido… ha llegado a donde ha llegado y ahora lo único que importa es estar en paz… en paz con uno mismo, en paz con la familia y, sobre todo, en paz con Dios.
05/09/2025
Tenía cincuenta años cuando descubrí que mi marido —sí, Marco, el mismo que montaba una escena si la pasta no estaba al dente— había decidido marcharse con su psicóloga, con la que “estaba reencontrándose a sí mismo”.
Una mujer siempre sonriente, con tacones imposibles y voz de presentadora de reality. Incluso hablaba con el repartidor como si estuviera en directo.
— Necesito vivir para mí, —dijo con solemnidad, como si abdicara de un trono—. Quiero descubrir quién soy.
¿Quién eres, Marco? ¿El que pierde las llaves tres veces al mes en el mismo bolsillo? ¿El que me pregunta cada semana el PIN de su propia tarjeta?
Me quedé en silencio. No por sorpresa, sino por esa calma que llega después del cansancio. A lo largo de los años escuché tantas veces:
“lo olvidé”,
“cambié de idea”,
“no lo entendí bien”…
que sus palabras ya eran solo ruido de fondo.
Y mientras él hablaba, yo recordaba.
Cómo lavaba a mano su jersey favorito aunque apenas podía con mi cuerpo.
Cómo soportaba cenas eternas con sus amigos hablando de inversiones y deportes que ni me interesaban.
Cómo tragaba sus silencios, sus encierros y sus constantes “necesito pensar”.
Y ahora se va a “reiniciarse” con una chica que cree que Picasso es una marca de zapatillas.
— No tiene nada que ver contigo, —dijo, sin mirarme a los ojos.
Claro. Es solo que ya no soy “novedad”. Ahora lo que se lleva es lo “orgánico”, lo “positivo” y sin compromisos.
— ¿Y tú? ¿Qué harás ahora? —preguntó, como si yo fuera la que se quedaba sin rumbo.
— Haré lo que tú nunca supiste: vivir, —le dije mientras me abrochaba la bata como si fuera una armadura.
Y se fue.
Con su mochila de explorador y su chaqueta arrugada, que olía más a rutina que a libertad.
Y yo me quedé.
Sola. Pero no vacía.
Saqué esa botella de vino que guardábamos “para una ocasión especial”.
La abrí. Me la bebí.
Porque salir de la vida con Marco ya era suficiente motivo para brindar.
Al día siguiente fui:
a la peluquería,
al banco,
a la panadería donde siempre quise probar la tarta de cereza, pero “no era el momento”.
Y por la noche, me creé un perfil en una app de citas.
No para buscar a alguien.
Solo para ver si alguien más veía a la mujer que durante años fue fondo de una relación marchita.
Esa noche me dormí con un libro en las manos y mi gato a los pies. Sin peinado. Sin plan.
Pero con el corazón ligero.
Porque a veces no se trata de empezar con otro.
Sino, por fin, de empezar contigo misma.
¿Y saben qué más entendí?
Una mujer debe ser su mejor aliada.
Me amo no porque sea perfecta, sino porque al fin me permití vivir sin miedo.
Mujeres, ámense. Valórense cada día. Porque no merecen migajas, merecen el pastel entero.
05/09/2025
Mejor sola que mal acompañada? ¡Claro que sí! Mira, yo prefiero mil veces cenar con mi sombra que con alguien que mastique fuerte y me saque de quicio. Porque la soledad no es tan mala, lo malo es andar cargando con compañía que pesa más que la tanda de tortillas.
Estar sola tiene sus ventajas: yo decido si ceno pan con café o café con pan, nadie me hace caras porque me echo otra rebanada, y si quiero andar en pijama todo el día… ¿quién me va a criticar? ¡Pues nadie! Ni el espejo, porque ya hasta se acostumbró. A ver, no es que yo esté promoviendo la soledad eterna como estampita de santo, ¡no! Pero es que una aprende que no todo el que se sienta a tu mesa merece quedarse en tu vida. Más vale estar solita con tu café y tu música, que con alguien que te ponga de malas y te haga sentir chiquita.
La soledad también tiene sus chistes, ¿eh? Una hasta se descubre talentos: que si pintar, que si bailar sola en la sala, que si hablar con las plantas… ¡y no contestan pero cómo acompañan! 😂
Así que sí, yo digo: compañía sí, pero de la buena, de la que te suma, no de la que te resta. Porque para mal acompañada, mejor me invito un vinito, pongo velas y me hago mi propia fiesta. 🍷✨
Lo malo es que una, por no estar sola, luego termina rodeada de gente que ni te suma ni te multiplica, ¡pura resta! Y yo para matemáticas malas ya tengo la secundaria. 😂
Así que sí: mejor sola, bailando con mis chanclas viejas en la sala, que acompañada de alguien que me quite la paz y me deje con cara de “¿y pa’ qué lo invité?”.
03/08/2025
A veces me pregunto¿Cómo hizo nuestra generación para sobrevivir a los alimentos con lactosa?¿Cómo hemos podido crecer sin productos homogeneizados, sin suplementos, ni multivitamínicos?¿Cómo hemos vivido sin Coca cola Cero, Red Bull, aperitivos?¿Cómo superamos los inviernos con un sándwich en la mochila para el recreo y eso si , sin bocadillos, ni Nutella y sin inmunoestimulantes de hoy en día?¿Cómo nos conformamos con las de frutas y verduras?¿Cómo soportamos los castigo severos de los profesores de esa época?¿Cómo pudimos Cortejar a la compañera de banco sin prejuicios, ni patrones ni estándares de belleza?¿Cómo pudimos prescindir del entrenador personal, Habiendo jugado solo al fútbol en la tierra, mientras el compañero más perdedor era el árbitro?Cómo sobrevivimos en las rodillas peladas y desinfectadas con sola saliva, sin antibióticos ni antisépticos ni medicación?Cómo lo logramos a encontrarnos con la chica si no existía el celular y los únicos textos eran una nota en el diario?¿Cómo sobrevivimos a esos besos arriesgado y algunas veses robados?Cómo aceptaba salir con nosotros? si íbamos a buscarla caminando sabiendo que queríamos regalarle alas?Cómo pudimos escribir poemas y componer canciones sin usar la computadora?¿Cómo logramos esperar un tiempo infinito para dar el primer beso ?Cómo pudimos tener la paciencia de cartearnos a la distancia y esperar semanas una noticia, cuando ahora una respuesta demorada nos pone en pie de guerra.Y yo que suelo cuestionarme, me pregunto: ¿podríamos volver a hacer todo eso ahora? ¿o también fuimos absorbidos por la vorágine del tiempo?Y sin embargo, nuestra generación que no amanecía, supo soñar. Porque la comida más sana que nos alimentaba, era la esperanza...❣️
17/07/2025
Buenos dias mundo, saben una cosa … Vivir sola es todo un deporte… extremo, pero sabroso.
Por ejemplo, yo ya no guardo las toallas bonitas “para las visitas”… ¡me seco con la más esponjosa nomás porque sí!
Y si quiero andar en choninos y con la blusa rota de hace mas de veintitantos años… ¡ando! Nadie me va a juzgar, ni la lavadora.
Desayuno a las 11, almuerzo a las 5, y ceno pan con café a las 10, porque ¿quién dijo que el reloj manda?
Bailo con la escoba, canto con la cuchara, y a veces me echo discursos frente al espejo como si fuera candidata.
Si dejo los trastes sucios… los veo feo y les digo: “mañana hablamos”.
Y si quiero llorar viendo novelas viejas, lloro… con orgullo, con Kleenex y con mi cobija de tigre.
Pongo velas sin motivo, prendo incienso aunque huela a taco de canasta, y me echo perfume hasta pa’ ir al baño. Porque sí, ¡porque puedo!
Vivir sola no es estar sola… es vivir con una misma en paz, en fachas, pero feliz.
Y lo mejor… ¡es que nadie te esconde el pan dulce ni se acaba tu café! Y cuando quiero me pongo mis mejores trapitos me maquillo bonito y me duermo en el sillon, por aquello de si sueño con algun galan de mi telenovela favorita .
Hay un miedo del que casi nadie habla, pero todas lo sentimos.
No es a las arrugas, ni al bastón, ni a la soledad.
Es ese otro… el miedo de perderse a una misma dentro de un cuerpo que ya no responde.
El de no poder levantarte sola. No poder ir al baño sin ayuda.
El de depender.
A veces me despierto y lo pienso bajito, pa’ que no se me escuche la angustia…
¿Qué va a pasar si un día no puedo sola?
Si me tiembla la mano y ya no puedo pintar.
Si mi mente se me va por ratitos, y me olvido del café en la estufa, de los nombres, de mí.
Y no, no es lástima lo que quiero. Es respeto.
Porque aunque el cuerpo un día se rinda, el alma sigue aquí, bien despierta.
Una no deja de ser mujer, ni digna, ni valiente… aunque el cuerpo ya no se pueda mover como antes.
Pero a veces duele. Duele ver cómo a los viejos los tratan como carga, como niños torpes.
Y eso también da miedo: no sólo depender…
Sino que te vean como alguien que estorba.
Por eso, mientras pueda, me muevo.
Me hago mi café. Me limpio mis lágrimas. Me abrazo.
Me repito que valgo.
Porque si un día no puedo hacerlo yo, que al menos lo sepa quien me cuide.
No quiero compasión, quiero amor con respeto.
Y si llega el momento de necesitar a alguien…
Que me sostenga la mano sin hacerme sentir que soy menos.
Porque vieja puedo estar…Hay un miedo del que casi nadie habla, pero todas lo sentimos.
No es a las arrugas, ni al bastón, ni a la soledad.
Es ese otro… el miedo de perderse a una misma dentro de un cuerpo que ya no responde.
El de no poder levantarte sola. No poder ir al baño sin ayuda.
El de depender.
A veces me despierto y lo pienso bajito, pa’ que no se me escuche la angustia…
¿Qué va a pasar si un día no puedo sola?
Si me tiembla la mano y ya no puedo pintar.
Si mi mente se me va por ratitos, y me olvido del café en la estufa, de los nombres, de mí.
Y no, no es lástima lo que quiero. Es respeto.
Porque aunque el cuerpo un día se rinda, el alma sigue aquí, bien despierta.
Una no deja de ser mujer, ni digna, ni valiente… aunque el cuerpo ya no se pueda mover como antes.
Pero a veces duele. Duele ver cómo a los viejos los tratan como carga, como niños torpes.
Y eso también da miedo: no sólo depender…
Sino que te vean como alguien que estorba.
Por eso, mientras pueda, me muevo.
Me hago mi café. Me limpio mis lágrimas. Me abrazo.
Me repito que valgo.
Porque si un día no puedo hacerlo yo, que al menos lo sepa quien me cuide.
No quiero compasión, quiero amor con respeto.
Y si llega el momento de necesitar a alguien…
Que me sostenga la mano sin hacerme sentir que soy menos.
Porque vieja puedo estar…
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