Mi Espacio Sano
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Alejandra Palma
Nutricionista - Dietista Registrada | Especializada en Nutrición Clínica | Nutrición para el Alto Rendimiento Deportivo y Experta en Transformación Nutricional Si necesitas asesoramiento para llegar a tu meta y sentirte mas sano y feliz contigo escríbeme y lo lograremos juntos!
04/06/2026
Muchas gracias a por la entrevista por el día mundial de la leche
27/05/2026
Mañana en Stereo97 hablaremos de la tiroides y la nutrición 🥬🍒🥔🫒🍒🍐🍑🥑
Muchas gracias a por la entrevista acerca de las mejores proteínas
La evidencia científica reciente muestra que una ingesta adecuada de fibra está directamente relacionada con una mejor regulación del apetito, el metabolismo y la composición corporal. La fibra actúa aumentando la saciedad mediante mecanismos como el retraso del vaciamiento gástrico, el aumento de la viscosidad intestinal y la modulación de hormonas del hambre, lo que puede ayudar a reducir la ingesta calórica sin necesidad de restringir el volumen de alimentos . Además, su consumo se asocia con mejor control del peso y menor riesgo de enfermedades metabólicas, lo que la convierte en un componente clave en estrategias de pérdida de grasa sostenibles.
La fibra, especialmente la soluble, tiene un impacto importante en el control glucémico y lipídico. Forma un gel en el intestino que retrasa la absorción de glucosa y reduce los picos postprandiales, mejorando la sensibilidad a la insulina y disminuyendo marcadores como la glucosa en ayunas y la HbA1c . Asimismo, contribuye a la reducción del colesterol LDL y a la mejora del perfil lipídico, lo que reduce el riesgo cardiovascular y apoya la salud metabólica general .
Por otro lado, la fibra desempeña un papel esencial en la salud intestinal al actuar como sustrato para la microbiota, favoreciendo la producción de ácidos grasos de cadena corta con efectos antiinflamatorios y metabólicos beneficiosos. Este efecto prebiótico contribuye a una mejor función inmune, menor inflamación y mejor regulación del metabolismo energético . En conjunto, estos mecanismos explican por qué una alimentación rica en fibra no solo mejora la digestión, sino que también es fundamental para optimizar la salud metabólica, el control del apetito y la composición corporal.
Referencias Bibliográficas:
Abdi SAH, Abdi SIA, Ali MH, et al. Effects of dietary fiber interventions on glycemic control and weight management in diabetes: a systematic review of randomized controlled trials. Cureus. 2025.
Alahmari LA, et al. Dietary fiber influence on overall health, with an emphasis on metabolic and gut health. Front Nutr. 2024.
20/05/2026
Mañana es Stereo97 hablaremos de la relación entre el acné y la alimentación 🥑🍐🍑🍒🥬🥔🫒🍒
Las grasas son nutrientes esenciales para el organismo, ya que participan en la formación de hormonas, membranas celulares, protección de órganos y absorción de vitaminas A, D, E y K. Las llamadas “grasas buenas” corresponden principalmente a las grasas insaturadas (monoinsaturadas y poliinsaturadas), presentes en alimentos como aceite de oliva, palta, frutos secos, semillas y pescados ricos en omega-3. Estas grasas ayudan a reducir la inflamación, mejorar la salud cardiovascular y cerebral, controlar el colesterol LDL (“malo”) y aumentar el colesterol HDL (“bueno”). La evidencia científica actual recomienda priorizar este tipo de grasas dentro de una alimentación equilibrada.
Por otro lado, las “grasas malas” incluyen principalmente las grasas trans y el exceso de grasas saturadas. Las grasas trans se encuentran en productos ultraprocesados, frituras comerciales, margarinas hidrogenadas y bollería industrial, y se asocian con mayor riesgo de enfermedades cardiovasculares, diabetes tipo 2 e inflamación crónica. Las grasas saturadas, presentes en embutidos, carnes grasas, mantequilla y productos ultraprocesados, pueden elevar el colesterol LDL cuando se consumen en exceso. La Organización Mundial de la Salud recomienda limitar las grasas saturadas y evitar las grasas trans debido a sus efectos negativos sobre la salud cardiovascular.
Consumir grasas saludables es importante porque el cuerpo las necesita para producir energía, mantener el funcionamiento del cerebro y regular múltiples procesos metabólicos y hormonales. Además, reemplazar grasas saturadas por grasas insaturadas se relaciona con menor riesgo de infarto, accidente cerebrovascular y mortalidad prematura. Por ello, se recomienda incluir diariamente fuentes saludables de grasa como aceite de oliva, pescado azul, nueces, almendras, chía y linaza, mientras se limita el consumo de alimentos ultraprocesados y frituras industriales.
Referencias bibliográficas:
World Health Organization. Healthy diet [Internet]. Geneva: WHO; 2024 [cited 2026 May 18]. Available from: WHO Healthy Diet
Harvard T.H. Chan School of Public Health.
La dieta hipograsa se divide en dos etapas. La fase 1 es una dieta más estricta que se utiliza después de cirugías digestivas o durante procesos inflamatorios como gastritis, pancreatitis o problemas de vesícula. En esta etapa se busca darle descanso al sistema digestivo disminuyendo al máximo el consumo de grasas. Se recomiendan alimentos suaves y fáciles de digerir como arroz, papa, avena cocida, pollo sin piel, pescado blanco, verduras cocidas, frutas cocidas y yogurt descremado.
Durante esta primera fase deben evitarse alimentos que aumenten el trabajo digestivo o irriten el tracto gastrointestinal, como frituras, embutidos, comida rápida, mantequilla, crema de leche, quesos grasos, chocolate, alcohol y comidas muy condimentadas. Las preparaciones ideales son hervidas, al v***r, al horno o a la plancha, y se aconseja realizar comidas pequeñas y frecuentes para mejorar la tolerancia digestiva.
La fase 2 es progresiva y consiste en reintroducir lentamente grasas saludables según la tolerancia de cada persona. Poco a poco pueden incorporarse alimentos como palta, aceite de oliva, huevo, frutos secos y algunos pescados grasos. El tiempo que dura la dieta depende de la enfermedad y la evolución clínica; por ejemplo, después de una cirugía de vesícula puede mantenerse entre 2 y 6 semanas, mientras que en otras patologías digestivas podría requerirse durante más tiempo antes de volver a una alimentación basal.
Referencias bibliográficas:
Bischoff SC, Bernal W, Dasarathy S, Merli M, Plank LD, Schütz T, et al. ESPEN Practical Guideline: Clinical nutrition in liver disease. Nutr Hosp. 2022;39(2):501-522.
Mayo Clinic Staff. Diet recommendations after gallbladder removal. Mayo Clinic. 2024.
Kaiser Permanente. Dieta baja en grasa para la enfermedad de la vesícula biliar. Kaiser Permanente Health Encyclopedia. 2023.
Fundación Jiménez Díaz. Dieta de protección biliar: recomendaciones nutricionales en patología hepatobiliar y postcolecistectomía. Madrid: FJD; 2021.
13/05/2026
Mañana en Stereo97 hablaremos de que es la dieta blanda o hipograsa y cuando se receta🥕🧅🧄
La dieta blanda o hipograsa es un tipo de alimentación baja en grasas que ayuda a disminuir el trabajo de órganos como la vesícula, el hígado y el páncreas. Se recomienda principalmente en personas con gastritis, pancreatitis, cálculos biliares, hígado graso o después de una cirugía de vesícula. Su objetivo es reducir síntomas como dolor abdominal, náuseas, diarrea, inflamación, gases y mala digestión.
Cuando una persona se realiza una colecistectomía, es decir, le retiran la vesícula biliar, el cuerpo pierde el reservorio donde se almacenaba la bilis para digerir grasas. Por eso, durante las primeras semanas muchas personas presentan intolerancia a frituras o comidas muy pesadas, pudiendo aparecer diarrea, distensión abdominal, cólicos o sensación de pesadez después de comer.
La dieta blanda ayuda a que el sistema digestivo se adapte progresivamente y favorece una mejor recuperación digestiva. Generalmente se basa en preparaciones hervidas, al v***r, al horno o a la plancha, evitando frituras, embutidos, comida rápida y exceso de grasas saturadas. En la mayoría de casos es temporal y posteriormente se puede volver poco a poco a una alimentación basal según la tolerancia de cada paciente.
Referencias bibliográficas:
Bischoff SC, Bernal W, Dasarathy S, Merli M, Plank LD, Schütz T, et al. ESPEN Practical Guideline: Clinical nutrition in liver disease. Nutr Hosp. 2022;39(2):501-522.
Mayo Clinic Staff. Diet recommendations after gallbladder removal. Mayo Clinic. 2024.
Kaiser Permanente. Dieta baja en grasa para la enfermedad de la vesícula biliar. Kaiser Permanente Health Encyclopedia. 2023.
Fundación Jiménez Díaz. Dieta de protección biliar: recomendaciones nutricionales en patología hepatobiliar y postcolecistectomía. Madrid: FJD; 2021.
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04/06/2026