tu cuerpo tú templo
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Lo más bonito de acompañar a una mujer no es que pierda peso.
Es cuando me dice:
"Hacía meses que no dormía tan bien."
O cuando vuelve a disfrutar de una comida sin sentirse culpable.
Cuando recupera la energía para afrontar el día.
Cuando vuelve a mirarse al espejo y empieza a reconocerse.
Porque al final, el verdadero cambio no se mide solo en kilos.
Se mide en cómo vuelves a sentirte contigo misma.
Eso es lo que intento conseguir con cada mujer que decide confiar en mí.
❤️ Si sientes que tu cuerpo ha cambiado y no sabes por dónde empezar, escríbeme RENACER por privado.
Hablaremos de tu situación y veremos cuál puede ser tu primer paso.
Durante mucho tiempo pensé que todo era culpa de la menopausia.
El cansancio. La falta de energía. La desmotivación.
Hasta que entendí que también llevaba demasiado tiempo poniéndome siempre la última.
No cambié de un día para otro.
Empecé por pequeños hábitos, aprendiendo a escuchar mi cuerpo y dejando de pensar que era "lo normal" sentirse siempre agotada.
Hoy acompaño a otras mujeres que se sienten igual que yo me sentía.
❤️ Si te has identificado, escríbeme RENACER por mensaje.
¿Existe realmente un peso ideal según tu altura?
Durante mucho tiempo pensé que sí.
Que si conseguía llegar al número que marcaba la báscula, todo lo demás mejoraría.
Pero con el tiempo entendí que la salud no se mide solo en kilos.
Influyen muchas cosas:
✔️ Tu masa muscular.
✔️ Tu porcentaje de grasa.
✔️ Tu edad.
✔️ Tus hormonas.
✔️ Tu descanso.
✔️ Tu alimentación.
✔️ Cómo te sientes cada día.
Dos mujeres pueden medir 1,60 m, pesar exactamente lo mismo... y tener una salud y una composición corporal completamente diferentes.
Por eso hoy ya no persigo un número.
Prefiero tener energía, descansar bien, entrenar con fuerza y sentirme bien conmigo misma.
💬 Ahora te pregunto a ti: ¿todavía te guía el número de la báscula o ya miras mucho más allá?
Durante mucho tiempo pensé que el problema era yo.
Que si estaba cansada era porque no me organizaba bien.
Que si tenía antojos era porque no tenía suficiente fuerza de voluntad.
Que si mi cuerpo cambiaba... era simplemente la edad.
Hasta que entendí que mi cuerpo no estaba en mi contra.
Solo necesitaba que empezara a escucharlo de otra manera.
Si tú también te has sentido así, quiero que sepas que no estás sola. ❤️
¿Te has sentido identificada?
Ojalá alguien me hubiera dicho esto hace años.
Con 45 años pensaba que el problema era yo.
Que no tenía suficiente fuerza de voluntad.
Que debía comer menos.
Entrenar más.
Esforzarme más.
Y cuanto más me exigía...
peor me sentía.
Hoy entiendo que mi cuerpo estaba pasando por cambios que nadie me había explicado.
Y que culparme solo hacía que el camino fuese todavía más difícil.
Si hoy pudiera volver atrás...
abrazaría a aquella Rachel.
Y le diría:
"No eres tú contra tu cuerpo."
"Es el momento de empezar a escucharlo."
Por eso intento transmitir ese mismo mensaje a cada mujer que llega a mí sintiéndose perdida.
💬 ¿Qué le dirías tú a tu "yo" de hace unos años?
Me encantará leerte.
¿Sabes qué fue lo que más me frenó durante años?
No fue la menopausia.
Fue creer que aquello era lo que tocaba vivir.
Pensé que era normal levantarme cansada.
Que era normal no descansar.
Que era normal vivir hinchada.
Que era normal sentir que mi cuerpo ya no respondía igual.
Y como pensaba que era "normal"...
no buscaba soluciones.
Hasta que entendí algo que me cambió por dentro:
Aceptar una etapa no significa resignarte a sentirte mal.
Hoy acompaño a muchas mujeres que llegan diciéndome exactamente la misma frase:
"Pensaba que era la edad."
Y casi siempre descubren que había mucho más detrás.
💬 ¿Alguna vez tú también has pensado "será la edad"?
Te leo en comentarios o por mensaje privado.
Muchas veces no abandonamos porque no queramos cambiar.
Abandonamos porque comenzamos desde la exigencia.
El lunes lo queremos hacer todo:
Comer perfecto.
Entrenar todos los días.
No volver a probar un dulce.
Tener siempre motivación.
Y cuando una cosa falla, sentimos que ya lo hemos estropeado todo.
A mí también me pasó.
Mi verdadero cambio no empezó el día en que tuve más fuerza de voluntad. Empezó cuando dejé de intentar hacerlo perfecto y construí una rutina que podía mantener incluso en mis días normales.
Eso es lo que quiero enseñar dentro de Renacer40:
No una carrera de unas semanas, sino una forma más realista de cuidarnos después de los 40.
“Escribe RENACER si necesitas dejar de empezar desde cero cada lunes.”
Una receta fácil para esos días en los que te apetece algo fresco y quieres variar.
Ingredientes
500 ml de una infusión suave o agua
La cantidad de gelatina neutra indicada por el fabricante para 500 ml
Frutos rojos o fruta troceada
Canela o unas gotas de limón, opcional
Preparación
Calienta una parte del líquido y disuelve bien la gelatina. Añade el resto, incorpora la fruta y reparte la mezcla en recipientes.
Déjala varias horas en la nevera hasta que cuaje.
No es una receta milagrosa ni sustituye una comida. Es simplemente un recurso fácil para variar y disfrutar cuidándote.
Guárdala para prepararla este fin de semana.
“¿De qué sabor la prepararías tú?”
¿Te has visto alguna vez delante del escaparate de una pastelería pensando que necesitas algo dulce sí o sí? 🍩
A muchas mujeres les pasa, sobre todo por la tarde. Y enseguida pensamos que nos falta fuerza de voluntad.
Pero, en la mayoría de los casos, el problema no empieza a las cinco de la tarde.
Empieza mucho antes.
Un desayuno poco saciante, una comida con poca proteína o fibra, pasar demasiadas horas sin comer… Todo eso puede hacer que tu cuerpo te pida energía rápida cuando llega la tarde.
No se trata de prohibirte un dulce de vez en cuando.
Se trata de entender por qué aparece ese antojo y darle a tu cuerpo lo que realmente necesita.
Porque cuando la alimentación está bien planteada, esos antojos suelen perder intensidad.
💬 Ahora cuéntame una cosa: ¿a qué hora aparecen tus ganas de dulce? ¿Después de comer, por la tarde o por la noche? Te leo en comentarios.
No se trata de prohibir alimentos ni de decir que nunca puedes tomarlos.
El problema aparece cuando desayunamos así cada día y esperamos llegar con energía y sin hambre hasta la siguiente comida.
Tres desayunos que pueden quedarse cortos:
Café con galletas.
Zumo con tostada y mermelada.
Cereales azucarados o muy refinados.
Para sentir mayor saciedad, intenta combinar:
Una fuente de proteína.
Fibra.
Grasas saludables.
Fruta entera en lugar de depender siempre del zumo.
Por ejemplo: yogur con semillas, frutos rojos y nueces; huevos con aguacate; o una tostada completa con proteína.
¿Cuál de los tres ha sido tu desayuno habitual alguna vez?
“Guarda este reel para revisar tu próximo desayuno.”
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