Clinifem
En la Unidad de Psicología de Clinifem se desarrollan programas de orientación y ayuda psicológica, terapia individual, familiar y de pareja
28/11/2017
Sé tú mismo.
27/11/2017
¿PAPÁ, CUÁNTO GANAS?
La noche había caído ya. Sin embargo, un pequeño hacía grandes esfuerzos por no quedarse dormido; el motivo bien valía la pena: estaba esperando a su papá. Los traviesos ojos iban cayendo pesadamente, cuando se abrió la puerta; el niño se incorporó como impulsado por un resorte, y soltó la pregunta que lo tenía inquieto:
Papi, ¿Cuánto ganas por hora? -dijo con ojos muy abiertos.
El padre, molesto y cansado, fue tajante en su respuesta:
-Mira hijo, eso ni siquiera tu madre lo sabe, no me molestes y vuelve a dormir, que ya es muy tarde.
-Si papi, sólo dime, ¿cuánto te pagan por una hora de trabajo? -reiteró suplicante el niño.
Contrariado, el padre apenas abrió la boca para decir:
-Ochocientos euros.
-Papi, ¿me podrías prestar cuatrocientos euros? -preguntó el pequeño.
El padre se enfureció, tomó al pequeño del brazo y en tono brusco le dijo:
-Así es que para eso querías saber cuánto gano, ¿no? ¡Vete a dormir y no sigas fastidiando, muchacho!
El niño se alejó tímidamente y el padre, al meditar lo sucedido, comenzó a sentirse culpable: “Tal vez necesita algo”, pensó, y queriendo descargar su conciencia se asomó al cuarto de su hijo y con voz suave le preguntó:
- ¿Duermes hijo?
-Dime papi, respondió él entre sueños.
-Aquí tienes el dinero que me pediste.
-Gracias papi, susurró el niño mientras metía su manita debajo de la almohada, de donde sacó unos billetes arrugados. ¡Ya lo tengo todo! Gritó jubiloso.
Tengo ochocientos euros…. ahora papá:
¿ME PODRÍAS VENDER UNA HORA DE TU TIEMPO?
Ojalá que esta pequeña historia nos haga reflexionar un poco. Estamos tan ocupados con “nuestras obligaciones” que muchas veces olvidamos qué es lo realmente importante en nuestras vidas.
24/11/2017
Recuerda que la actitud la pones tú...
23/11/2017
APRENSIVO O HIPOCONDRÍACO
Es muy humano querer sentir el calor de nuestros seres queridos cuando nos duele algo o nos encontramos enfermos. Pero sobre todo, que nos diga que todo está bien. De hecho, la capacidad de sentir empatía por las personas más débiles es uno de los aprendizajes que tenemos como especie.
Esa capacidad de cuidar a quienes lo necesitan la mantenemos cuando maduramos y nos permite aceptar, con mayor o menor tolerancia, las quejas de nuestros allegados. ¿Quién no tiene a alguien cerca que siempre se queja de padecer las enfermedades de moda?
¿No serás tú quien siempre se queja? Bueno, no es grave, pero no es lo más aconsejable para mantener a los amigos cerca.
Pero no debemos confundir ser aprendido con la hiponcondria, que es el trastorno en la que la persona cree, de forma infundada, que padece alguna enfermedad grave. La persona hipocondríaca está constantemente sometida a un análisis minucioso, incluso obsesivo, de sus funciones fisiológicas básicas, pensando en ellas como una fuente de enfermedad biológica.
Si has pasado de ocuparte por la salud a preocuparte por ella, temiendo la convicción de padecer una enfermedad grave a partir de la interpretación personal de tus síntomas, es el momento de acudir a un psicólogo.
22/11/2017
¿Cómo te encuentras hoy?
Pues vamos a por el Miércoles.
21/11/2017
¿Y tú, qué lado eliges?
20/11/2017
¿ASCO O FOBIA?
Todos sabemos que das un grito y un doble salto mortal cada vez que una cucaracha se cruza en tu camino.
Es lo más normal del mundo que ciertos animales o comidas puedan darte asco. El asco es una emoción primaria que nos ayuda a sobrevivir como especie, evitándonos la muerte al sentir un rechazo natural por aquello que puede suponernos un peligro.
Pero no podemos confundir el asco, natural y necesario, con las fobias, que son un tipo de trastorno de ansiedad que nos provoca un temor intenso e irracional hacia una persona, un animal, una cosa o una situación.
Las fobias pueden legar a ser incapacitantes, haciendo a quien las padece sentirse extremadamente ansiosos o llegar incluso a tener ataques de pánico en la situación en la que se presenta su objeto de miedo.
Algunas de los más comunes son la aerofobia o miedo a volar, la agorafobia o miedo a los lugares abiertos, la claustrofobia o miedo a permanecer en lugares cerrados, pero hay infinidad de fobias que impiden realizar una vida normal, como el miedo a conducir, relacionarse con los demás o comer con normalidad.
Si temes comer por miedo a atragantarte, o a tocar a tus amigos por miedo a contagiarte enfermedades,…. es el momento de acudir a un psicólogo.
20/11/2017
18/11/2017
¿ANSIEDAD O MIEDO?
El miedo es una respuesta natural de nuestro cerebro ante la presencia de un peligro real o imaginario, o una situación que nos produce inseguridad. Es una señal de alerta necesaria para nuestra supervivencia.
Es bueno superar nuestros miedos acompañados de amigos o familiares. Una buena conversación con nuestros seres queridos puede disipar muchos de nuestros temores y darnos el empuje para hacerles frente. Además, poner en voz alta nuestros pensamientos, ayuda a analizarlos y a conocer de nuestras habilidades para hacer frente a los sentimientos normales de miedo.
Sin embargo, no debemos confundir este sentimiento normal con la ansiedad. Trastorno que se vive como una sensación difusa de angustia o miedo y deseo de huir, sin que quien lo sufre pueda identificar claramente el peligro o la causa de este sentimiento. Palpitaciones, opresión en el pecho, falta de aire, inseguridad, sensación de vacío, temor a perder el control, bloqueos, torpeza o dificultad para actuar, irritabilidad, ensimismamiento, dificultades para iniciar o seguir una conversación…
Es el momento de acudir a un profesional cuando la ansiedad interfiere en tu vida. Si te produce alguno de estos síntomas, si empiezas a pensar que puedes morir o enloquecer, es el momento de acudir a un psicólogo.
17/11/2017
¿DEPRESIÓN O TRISTEZA?
A lo largo de la vida todos pasamos por momentos “difíciles”, forma parte de nuestra existencia. Además, son necesarios, porque nuestro cerebro necesita discrepancias para no caer en la “adaptación hedónica”, o en la insatisfacción continua.
En esos momentos de tristeza, es magnífico contar con amigos que nos ayuden a ver la vida desde otra óptica, que nos animen y hagan compañía.
Sin embargo, no debemos confundir esos momentos con la depresión, enfermedad severa que implica un estado de tristeza duradero en el tiempo y que afecta a la vida cotidiana. La depresión viene acompañada de baja autoestima, decaimiento anímico, pérdida de interés por todo, y lo que es peor, te incapacita para desarrollar las tareas más simples.
Cuando pierdes el gusto o el placer por casi todo en la vida, es momento de acudir al psicólogo.
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