Aceite de Cedro Siberiano
El aceite de piñón de cedro siberiano: un tesoro para nuestra salud
31/10/2015
Todas las partes del árbol desde sus agujas hasta la corteza son beneficiosas para el hombre y el medio ambiente. Los frutos silvestres que crecen en un bosque de cedros tienen de hecho más vitaminas y provitaminas. Las propiedades bactericidas y fungicidas del cedro son extraordinarias: el aire en un bosque de cedros está prácticamente libre de microbios patógenos. En un periodo de 24 horas, una hectaria de estas coníferas gigantes emite más de 30 kg. de sustancias orgánicas de una fuerza bactericida inmensa.
Hoy en día los biólogos confirman que los cedros tienen "alma" ya que sus ritmos biológicos son los mismos que en las personas. La actividad del cedro no es fija como en todos los árboles, sino que depende de circunstancias externas. Por ejemplo, un día nublado de verano el cedro "se despierta" a la 10 de la mañana, mientras que en un día despejado lo hace al amanecer. Entre las 3 y las 4 de la tarde se registra una pausa en su actividad y por la noche se mantiene activo hasta las 11 y luego "se duerme". En invierno sus ciclos no se interrumpen como lo hacen otros árboles, sino que se mantiene "despierto" aunque duerme más.
Los Sumerios creían que Dios había creado al cedro para almacenar la energia del Cosmos. Existen cedros de 2000 años de antigüedad y no sin razón simbolizan la salud, fuerza, prosperidad, orgullo divino y grandeza. El cedro adorna el sarcófago de Tutankhamen (1356-1350 AC) y su aceite ha hecho posible preservar hasta nuestros días papiros egipcios de valor incalculable. Civilizaciones antigüas -Fenicios, Asirios- construyeron sus flotas de madera de cedro y el mismo Salomón construyo el templo de Jerusalén con esta preciada materia prima, la misma que se uso para el Arca de Noé. Los Druidas -sacerdotes del bosque celtas- usaban siempre el cedro para sus Copas de Vida usadas en ceremonias religiosas.
Existen unas 20 variedades de pinos que dan fruto, de ellos los cedros de Siberia (Pinus ciberica) son los más nutritivos y beneficiosos para el ser humano. El aceite y otros productos procedentes de cedros silvestres se obtiene con métodos estrictamente artesanos. En el caso del aceite, se usan prensas de madera evitando el contacto con el acero pues destruye la fuerza vital del cedro. Las piñas son seleccionadas a mano por expertos conocedores de las técnicas milenarias que respetan al árbol y obtienen sus productos sin golpearlo ni agredirlo en modo alguno. Así se aseguran de obtener toda la fuerza vital que el cedro nos regala. Los beneficios que se obtienen al incorporar el aceite a nuestra dieta son muchos y variados debido a que contiene micro-elementos: fósforo, calcio, magnesio, manageso, cobre, cinz, cobalto y yodo. Además de un 5% de sustancias nitrogenadas y 90% de aminoácidos, 70% de los cuales son indispensables. El ácido pinolénico, un ácido graso no saturado estimula la proliferación de las células, previene la hipertensión, reduce los lípidos y el azúcar en la sangre y previene las reacciones alérgicas. Además su gran cantidad de vitamina E y F son un buen disolvente de grasas y actúan como anti-ácidos. Las investigaciones prueban resultados excelentes en tratamientos del aparato digestivo, úlceras de estómago y duodeno, sastritis, hepatitis etc. La radiación acumulada causa grandes perjuicios a la naturaleza y por tanto a las personas. Sus efectos tardan décadas en desaparecer ya que afectan al funcionamiento de órganos vitales y al sistema inmunológico. Pues bien, en casos extremos de radiación, personas afectadas en Chernovyl, el aceite de cedro se uso en 1992 con unos resultados extraordinarios de curación de distintas enfermedades y efectos radioactivos en los pacientes.
El aceite de cedro siberiano
El aceite de piñón de cedro siberiano: un tesoro para nuestra salud
Los siberianos conocen los beneficios del aceite de piñón de cedro desde la Antigüedad. Además de ser una delicia y un valioso alimento de su dieta, es muy apreciado por sus propiedades medicinales y como remedio tradicional para un sinfín de trastornos.
El valor de este aceite está en su composición única: un conjunto de vitaminas, ácidos grasos, aminoácidos, minerales y oligoelementos que actúan sinérgicamente –el todo suma más que las partes- potenciando nuestra salud. Su altísimo contenido en vitamina E (5 veces mayor que el aceite de oliva) lo convierte en un poderoso antioxidante y su rica composición de ácidos grasos Omega 6 hace de él un extraordinario regenerador celular (limpia, nutre y mantienen la membrana de las células en un estado óptimo impidiendo la entrada de virus, bacterias y radicales libres) y un regulador de importantes procesos vitales (reduce las inflamaciones, equilibra el sistema cardiovascular -nivel de colesterol, coagulación de la sangre, tensión arterial-, el sistema nervioso central -conexiones neuronales- sistema endocrino y ginecológico). Todo ello se debe a que los ácidos grasos que contiene son precursores de las prostaglandinas, unas sustancias parecidas a las hormonas que protegen nuestro equilibrio.
Aunque en cantidades mucho menores, el aceite de piñón también contiene vitamina A, fósforo, magnesio, cobre, yodo, cinc, manganeso, aminoácidos y oligoelementos que participan en la síntesis y respiración celular y ayudan a restablecer el equilibrio ácido-base.
El ácido pinolénico es otro principio activo del aceite de piñón de cedro que lo hace único, un ácido graso insaturado que limpia y regenera las células, previene la hipertensión, reduce el colesterol (es un buen disolvente de grasas) y el azúcar en la sangre, previene las reacciones alérgicas.
Este ácido graso no se encuentra en ninguna otra especie vegetal, sólo en la familia de los pinos y, aunque hay cientos de especies de pino en todo el mundo, los que crecen en Siberia (popularmente allí se conoce como "cedro siberiano") tienen un 40% más de ácido pinolénico que cualquier otra especie existente en el planeta.
En casos extremos de radiación, como el de las personas afectadas de Chernobyl, que afecta al funcionamiento de órganos vitales y al sistema inmunitario, el aceite de cedro se usó en 1992 en el tratamiento de los efectos radioactivos en los pacientes con unos resultados extraordinarios.
Aceite de piñón de cedro siberiano con espino amarillo.
En la medicina tradicional de muchas culturas, el espino amarillo se toma como planta medicinal y en Siberia es muy apreciada como reconstituyente. Es un extraordinario antioxidante, bactericida y cicatrizante y sus bayas contienen un precursor de la serotonina (para estados depresivos), vitamina K y beta sitosterol que tienen una potente acción contra la arterioesclerosis.
Aceite de piñón de cedro siberiano con própolis
Las 50 sustancias activas que contiene el própolis (tiene una composición muy compleja) potencian aún más las propiedades del aceite ya que es un antibiótico natural de amplio espectro con acción antiinflamatoria y tonificante del sistema inmunitario.
Aceite de piñón de cedro siberiano con resina
Durante la Segunda Guerra Mundial, los hospitales rusos usaban resina como antibiótico natural y reconstituyente y, para curar las heridas preparaban con gran éxito un bálsamo de resina que, gracias a su extraordinario poder bactericida y cicatrizante, ayudó a conservar la vida de muchas personas.
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