Directora Ejecutiva MARY KAY - Alma Pérez
VENTAS, PROMOCIONES Y OPORTUNIDAD DE NEGOCIO. Soy Consultora de Belleza Mary Kay y me encantara asesorarte. contactame via inbox.
18/12/2025
Festejando nuestra posada mk
Bravisimooo chicas por sus logros!!
08/12/2025
Visitando a mis queridas consultoras Mazatlecas Gricel y Laura!
Feliz de verlas!!
Amo mi Negocio Mary Kay
Porque me da libertad!
Porque puedo ser dueña de mi tiempo y tener siempre mis prioridades que es desarrollar mi espiritualidad,estar cerca con mi familia en los momentos mas importantes , y mi negocio que es estar rodeada siempre de Mujeres entusiastas y esforzadas que celebramos ser libres, y optamos por un negocio independiente y todo esto lo obtenemos con la oportunidad Mary kay , si te interesa mas información, me encantara asesorarte🙌
Felicidades unidad fortaleza! Unidas somos mas fuertes!
13/08/2025
Visitando puebla y cholula!
Una bella experiencia!
30/07/2025
Feliz y Agradecida de recibir mi 6to Trofeo sobre ruedas de mi grandiosa compañia Mary kay
Gloria a Dios por sus bondad y a mi maravillosa unidad Fortaleza
Mujeres decididas a tener un negocio independiente y ganar dinero y que juntas logramos sueños y metas!
Gracias bellas porque juntas somos mas fuertes y poderosas
Dios en Nosotras!!
Vamos por lo que nos merecemos!
Porque hay un carro rosa para cada una de ustedes!
28/07/2025
Mi Querida Comunidad Mary Kay
Estan invitadas a recibir conmigo mi 6to trofeo sobre ruedas!
Las invito a celebrar este gran logro de nuestra unidad Fortaleza
Gracias a cada consultora que forma parte de nuestra unidad y es parte importante de este reconocimiento
Gracias equipo por ser Mujeres Grandiosas, Valientes y esforzadas a celebrar bonito!! Que las Maracas ya estan listas!!!🎉🎉🎉🎉🎉🎈💃💃💃💃
19/07/2025
Una tarde luminosa, una Madre llegó de visita a casa de su hija.
Desde que cruzó la puerta, el ambiente era un caos… no por desorden, sino por movimiento.
La hija iba y venía como una ráfaga con el plumero en mano, barriendo con furia, limpiando cada rincón como si alguien fuera a hacer una inspección militar.
—¡Ay, mamá! Perdón por el desorden, ya casi termino. Es que quiero que veas la casa bonita…
La madre la miró con calma, se acomodó el bolso en el brazo, y con esa sabiduría que da la vida vivida, le dijo:
—¿Qué te parece si salimos a caminar un rato? El sol está delicioso y ya casi no me regala tardes así…
—No puedo, mamá De verdad. Solo me faltan los vidrios, la estufa, y doblar la ropa de los niños…
La mamá la observó con ternura, pero con firmeza. Dio unos pasos, se acercó, y le dijo bajito, con voz dulce pero directa:
—Hija… no dejes que tus sartenes brillen más que tú.
La limpieza es buena… pero vivir es mejor.
La hija se quedó congelada.
—Cuando yo era joven —continuó la madre sentándose en el sillón— pensaba igual.
Creía que tener todo reluciente era sinónimo de ser buena madre, buena esposa, buena mujer.
Vivía recogiendo juguetes, doblando cobijas, trapeando pisos.
Esperaba visitas que nunca llegaban…
Y los que sí venían, ni siquiera notaban si había polvo en los rincones.
—¿Y luego? —preguntó la hija, dejando el plumero en la mesa.
—Luego entendí que mientras yo trapeaba, mis hijos crecían.
Mientras limpiaba la vajilla “para ocasiones especiales”, no celebraba ninguna.
Mientras me desvivía por el orden, la vida pasaba allá afuera… sin mí.
Se hizo un silencio.
—Hija, los momentos no se guardan en cajones ni se barren debajo de la alfombra.
Los momentos se viven.
Y no regresan.
El polvo sí. Siempre regresa.
—¿Y si alguien llega de sorpresa y ve la casa así? —dijo la hija, todavía con la culpa atorada en el pecho.
La madre soltó una risa suave.
—Pues que vea. Que entre. Que se siente.
Si viene a juzgarte por una taza fuera de lugar, no viene por ti… viene por una fachada.
Pero quien viene por ti, viene por tu risa, por tu conversación, por el amor que le das, no por la cera del piso.
—Guarda tiempo para pintar con tus hijos, para leer, para caminar sin destino, para abrazar sin prisa.
Desempolva si hace falta… pero no pongas todo tu corazón en los trapos.
El corazón no nació para lustrar cosas… nació para sentir.
—Y algún día, hija mía, también nosotras volveremos al polvo.
Y créeme… nadie pondrá en tu epitafio:
“Aquí yace la mujer que jamás dejó una migaja en el comedor.”
—Pero sí recordarán si fuiste una mujer que amó, que escuchó, que se dejó abrazar, que dejó migas de pan… pero también carcajadas.
La hija se limpió una lágrima discreta, abrazó a su madre y entendió que había cosas que no podían esperar.
Ese día, salieron a caminar.
El sol seguía tibio.
La casa quedó como estaba.
Pero la vida… esa sí se sintió limpia, viva, y en paz
Nunca permitas que tu casa, brille mas que TU
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08/12/2025
13/07/2025