Ignacio Ruiz

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27/08/2025

Región norte del país y sus problemas ambientales

Ing. Ramón Rosales Córdova

El problema del medio ambiente a nivel regional va más allá de lo que dicta solamente la naturaleza, sin lugar a duda está de por medio la mano del ser humano en términos generales. Entremos un tanto en detalle, todo lo que se le extrae a la naturaleza está de por medio la mano de obra en un mundo y diverso grado de especialización, es así, pero quien dicta dicha extracción de toda materia prima son los manda más, en el mundo en el que vivimos el modo de producción capitalista vigente determina dos clases fundamentalmente, estos son los productores de toda riqueza directa e indirectamente y los que solo la concentran que son los dueños de los medios de producción.
Valoremos la explotación irracional, sin ningún tipo de restricción, sin ninguna medida que favorezca a la naturaleza en su conjunto, donde solo prevalece la acción nacida de la voracidad de los capitalistas que han perdido el rumbo de la existencia equilibrada de toda vida existente en el planeta tierra, sobre todo de los seres humanos, preguntémonos y contestémonos racionalmente, ¿qué sentido tendría la existencia del planeta tierra sin los humanos? Adelanto, los extremistas dirían que la tierra seria un lugar sano sin la existencia del humano. Pudiera ser, y entonces porque los humanos no y todos los demás seres sí. Creo que el ser humano como ente consciente de su existencia, le corresponde conocer a fondo el desarrollo de la sociedad a lo largo de su existencia y darse cuenta en donde esta el problema para encontrar el equilibrio entre la existencia del hombre y la naturaleza.
Dentro de los problemas ambientales que se dan en el país, el tema de la región norte de México enfrenta varios problemas ambientales, afectando a la salud y condiciones dignas de bienestar de la sociedad en su conjunto. Entre los principales problemas se encuentran: Contaminación del aire, ahora mismo en cierto grado por la falta de regulación adecuada de las emisiones de las industrias y transporte público, todo esto contribuye a la contaminación del aire, afectando la salud de los habitantes. Y se suma en detrimento la deforestación que nace por la construcción de viviendas y fábricas, así como el cultivo de grandes extensiones de tierra, esto ha conducido a la pérdida de bosques y selvas, afectando el ecosistema y la biodiversidad. Y en consecuencia la falta de lluvia que se traduce o trae como fruto nada apetecible y, sin duda la escasez de agua y la contaminación fuentes hídricas, como son los mantos acuíferos, problemas críticos que amenazan la sostenibilidad de la región. Además, la urbanización descontrolada, el crecimiento desmedido de la mancha urbana, sin una planificación adecuada que provoca la destrucción de ecosistemas y la creación de áreas residenciales que requieren más recursos y atención ambiental.
Queramos o no todo esto provoca cambios climáticos, y los efectos del cambio climático, como sequías y temperaturas extremas, afectan prácticamente a todo ser viviente, la agricultura y la vida silvestre en la región.
Se necesita un análisis profundo de estos problemas, requiriendo un enfoque integral que incluya políticas públicas, concientización y politización para una participación de comunidades regionales y locales para abordar de manera efectiva el grave problema que afecta nuestro ecosistema.
Pero, sí, pero como otras veces “quien le pone el cascabel al gato” la clase burguesa, los capitalistas su sed, su hambre de riqueza es insaciable, el modelo económico neoliberal los controla, los manipula, los enajena, no interesa mas nada que acumular riqueza y más riqueza, en consecuencia, son los poderosos que deciden todo a su favor. Entonces viene la contraparte que son los que producen la riqueza pero que se quedan con un mínimo de lo que producen, que son la mayoría diseminada, y que apenas se quedan con lo elemental para sobrevivir, “estos son los que le pueden poner el cascabel al gato” claro en unidad pueden volverse una roca indestructible y avasalladora, pero no, una vez dispersa viven con un sin número de necesidades de toda índole y que a nadie le interés su precariedad insultante en su diario vivir, hoy sometidos a apoyos directos que los mantienen sumisos y enajenados, tristemente contentos porque así le toco vivir por designios de entes intangibles, que no ven y que no escuchan ninguna plegaria de ningún tipo, ahí esta la realidad que nos da en el rostro, gente sin trabajo, sin empleo, o empleos mal pagado, que acarrean una serie de calamidades desoladoras y abrumadoras, que los deja inertes.
Necesitamos una sola clase nueva, que tiene que empezar por una cabeza distinta, educada, politizada, organizada que se atreva a entrar en acción, clara de que la lucha es hasta lograr la victoria, que no hay forma de regresar, que las naves en que llego ya no existen para retornar y por lo tanto todo es para adelante, que no se dude que la victoria se dará porque asiste la razón. Porque se busca el equilibrio entre lo existente en la naturaleza y lo que verdaderamente necesita el hombre como especie para vivir con dignidad y en armonía. Esto involucra invertir los papeles dentro del sistema económico vigente por uno de nuevo tipo que genere la riqueza entre todos y la distribuya entre todos según sus necesidades. Entonces y solo entonces podremos planificar y desarrollar nuestra existencia en comunión con la naturaleza. Y aquí empezaran a desaparecer las crisis ambientales que afectan al ser humano. Claro está, todo sobre una base científica cien por ciento humanista.

24/07/2025

|| La situación de la educación en México

Pedro Martínez Coronilla

Un estudio de la organización Educación con Rumbo, denunció que un total de 994 mil 219 estudiantes abandonaron las aulas durante el ciclo escolar 2024-2025.

“Esta cifra por sí sola desmonta cualquier discurso oficial que pretenda ocultar la dimensión de la crisis educativa en México”, señaló Patricia Ganem, coordinadora de dicha organización.

La cifra disminuyó un poco comparada con los resultados del ciclo escolar pasado, con una deserción escolar que superó el millón de estudiantes. Aunque sigue un marcado rezago en infraestructura, la falta de conectividad y el abandono a comunidades indígenas y rurales.

El nivel medio superior es el más afectado por la deserción escolar con una tasa nacional de abandono del 30.9%, que corresponde a 307 mil jóvenes.

Los estados más afectados son Baja California, Colima, San Luis Potosí y Sinaloa.

Además, la educación indígena bilingüe está marcada por el abandono institucional y la invisibilidad estructural. Mientras que en educación primaria comunitaria apenas el 0.3% de los planteles cuenta con electricidad; en secundaria, solo el 0.9%, y ninguno dispone de Internet ni de materiales adaptados para la diversidad cultural y lingüística o para estudiantes con discapacidad.

De cada 100 niños que ingresan a primaria sólo 46 logran concluir la educación superior, mientras que la cifra se reduce a 10 de cada 100 en el estado de Chiapas.

En el Programa para la Evaluación Internacional de los Alumnos (Pisa, por sus siglas en inglés) donde son evaluados jóvenes de más 80 países, en matemáticas, lectura y ciencias, México no pasó ningún criterio.

La educación superior no está a salvo de los recortes. La Secretaría de Hacienda manejó como un “lamentable error” el recorte al presupuesto de la UNAM e IPN para este 2025, más tarde tuvo que recular pues las protestas no se hicieron esperar, e inició los trabajos para incrementar el presupuesto en un 3.5%, ¿son los primeros intentos de recorte a la educación superior?

El deterioro que por muchos años ha sufrido la educación en México, así como salud, la falta de vivienda, infraestructura social, bajos salarios, no es más que el resultado de un problema más grave.

La economía mexicana para este 2025 se calcula un crecimiento del 0.1% según el Banco de México, pero más preocupante es la estimación del economista Gerardo Esquivel, “será del 0.0% incluso se espera una contracción”.

En esta crisis económica, tiene que ver el efecto de las amenazas de Trump, pues crea “incertidumbre” del comercio exterior y se posponen inversiones.

No se están generando empleos, siendo que cada año se incorporan 800 mil mexicanos al mercado laboral y dice el economista que para el 2026 se espera un crecimiento del 1.2%.

Pero asegura que no todo depende del exterior, para salir del atolladero se tiene que disminuir la inseguridad, principalmente la extorsión, que afecta a las pequeñas empresas, acabar con el robo al transporte en carreteras.

Se tiene que planear una reforma fiscal, así como aumentar la inversión pública en infraestructura, pues está ha caído un 20% respecto al año pasado, la inversión privada está en menos 5%.

La política de repartir apoyos con tarjetas, ayuda, pero no es suficiente para combatir la pobreza, asegura que los gobiernos de morena no han llegado a los niveles que se consiguieron en el sexenio de Vicente Fox.

Se requiere un incremento en los ingresos de los trabajadores con aumentos salariales significativos e invertir en infraestructura básica, construir vivienda, hospitales bien equipados y más presupuesto a la educación.

La educación en México enfrenta una crisis profunda, evidenciada por la deserción de casi un millón de estudiantes, la falta de infraestructura básica, el abandono de comunidades indígenas y rurales, y los bajos resultados en evaluaciones internacionales.

A esto se suman recortes presupuestales, como el intentado contra la UNAM y el IPN, que reflejan una política educativa insuficiente.

Esta situación es parte de un problema estructural agravado por el estancamiento económico (0.1% de crecimiento en 2025), la inseguridad, la falta de inversión y la dependencia de EE.UU.

Para revertirlo, se requieren aumentos salariales, reformas fiscales, mayor inversión en infraestructura y educación, y una estrategia económica que diversifique mercados y fomente la participación organizada de la sociedad. Sin cambios profundos, el rezago educativo y social seguirá perpetuando la desigualdad.

Necesitamos que se dirija este país pensando en el progreso de sus habitantes, bajo un proyecto que impulse una economía orientada a la creación de riqueza, donde la inversión pública y privada, se encamine a crear la infraestructura necesaria para un desarrollo como lo han hecho otros países, diversificar los mercados e ir eliminando nuestra dependencia económica de los Estados Unidos, pero el éxito de esta tarea sólo podrá ser posible llamando al pueblo mexicano a que participe de manera organizada.


https://x.com/pedromtzco/status/1947357976425042091?s=48

Photos from Antorcha Durango's post 12/06/2025
12/06/2025

|| Riqueza y pobreza en México

Pedro Martínez Coronilla

“Cada país posee, en mayor o menor número, determinadas riquezas naturales. Entre las principales riquezas naturales se encuentran los yacimientos naturales, las tierras fértiles para la agricultura y la ganadería, los mares con sus peces, los grandes ríos que proporcionan energía eléctrica barata.”

Así inicia la gran escritora chilena Martha Harnecker su libro ¿Qué es la sociedad?, dedicado a los trabajadores para que se inicien en el estudio del sistema social capitalista, aunque su estudio está dirigido a cualquiera, para la comprensión del difícil entramado de la sociedad actual, la autora va elaborando a través de su obra diversas preguntas, que el lector con un poco de esfuerzo podrá reafirmar los planteamientos expuestos por la autora.

“Sin los trabajadores de las minas esa gran riqueza minera quedaría para siempre hundida en la tierra. Sin el trabajo de muchos hombres, las aguas de la cordillera se perderían en el mar sin ser aprovechadas para iluminar las ciudades y hacer andar las fábricas. Sin el trabajo de los pescadores, el mar no entregaría sus peces. Sin el trabajo de los campesinos, la tierra no entregaría sus frutos.”

“Es, por tanto, el trabajo del hombre el que permite arrancar a la naturaleza sus riquezas. Las riquezas naturales de nada sirven sin el trabajo del hombre, … en los países capitalistas… van a parar a las manos de unos pocos privilegiados”

Aunque el libro fue escrito en 1971, la situación no ha cambiado mucho, México cuenta con una población de 133 millones de habitantes, somos el décimo país más poblado del mundo con una fuerza laboral de 61 millones de trabajadores, somo la 13ª economía más grande del mundo.

México es el primer productor de plata en el mundo, con una producción anual de 196 millones de onzas, en Fresnillo, Zacatecas, se encuentra la mayor empresa del mundo; somos el noveno productor de oro, con una producción anual de 148 mil 502 kilogramos, de esa cantidad Zacatecas proporciona el 28.8 por ciento, los yacimientos minerales son innumerables, pues México encabeza la lista de los 10 países mas desarrollados en su producción minera, que destacan los minerales:
Cobre, aluminio, plomo, zinc, estaño, hierro, platino, níquel, bismuto, fluorita, celestita, cadmio, molibdeno, diatomita, varita, grafito, yeso y sal; somos el 14vo productor pesquero, el primer lugar de aguacate (con 2 millones de toneladas anuales, el estado de Michoacán proporciona el 50%), el 7mo lugar de tomate, con una producción anual de mas de 4 millones de toneladas; el 7mo lugar de maíz (aunque producimos mas de 27 millones de toneladas anuales, somos también un gran importador),
somos el primer lugar productor mundial de cerveza, tequila, mango y espárragos; el segundo lugar productor en chile, nuez, limón y frambuesa; el tercer lugar en la producción de cártamo, guayaba, pimientos, pepino, lechuga, jugo de naranja y cebolla; el 8vo lugar mundial en producción de leche, producción de carne bovina y porcina; y el sexto lugar en producción de carne de pollo.

Marta Harnecker en su estudio nos elabora la siguiente pregunta, “Pero ¿A manos de quien van a parar las riquezas? ¿Van a parar a manos de los trabajadores? En los países capitalistas subdesarrollados una parte muy importante de las riquezas van a parar a manos extranjeras, a los poderosos de los países capitalistas más desarrollados. Otra parte permanece en el país y se reparte entre los capitalistas locales, siendo los trabajadores los más perjudicados.”

En México son las jornadas laborales más largas del mundo, que exprimen hasta la última gota de sudor de los trabajadores, los salarios son los mas bajos incluso por debajo de países con una economía menor que nuestro país.

Esta enorme producción de riqueza, solamente se puede explicar por que los trabajadores y sus familias están sometidos a una política de desigualdad social descarada, pues el reparto de la riqueza que debería ser, una mejora salarial adecuada y que los grandes capitalistas paguen los impuestos adecuados, para generar un estado de bienestar real, donde se mejore la educación, la salud y la prestación de servicios, como es vivienda digna, agua potable, drenaje y electrificación, pavimentación, etc, etc.

En medio de tanta riqueza, el 78% de la población, según investigadores como Julio Boltvinik, vive en condiciones de pobreza. Según analistas y economistas al servicio del poder utilizan eufemismos como “grupos vulnerables” o “clase humilde” para maquillar una cruda realidad. En México, la pobreza es el resultado de un sistema económico que concentra la riqueza en unas cuantas manos mientras deja a la mayoría en condiciones precarias.

De acuerdo con datos de la encuesta ENSANUT publicados por la Secretaría de Salud, 16.2% de las niñas y niños de 0 a 4 años en México presenta baja talla para la edad. A su vez, los hogares de habla indígena de México presentan mayor porcentaje de niñas y niños de este rango de edad con baja talla para la edad, en comparación con los hogares donde no se hablaba lengua indígena (27.4% y 12.3%, respectivamente).

A nivel nacional, el porcentaje de baja talla para la edad entre las personas de 0 a 4 años era mayor entre el 20% con menor Índice de Condiciones de Bienestar (ICB) que entre el 20% con mayor ICB (20.8% y 8.4%, respectivamente).

Todos los que queremos un mundo mejor, necesitamos entender y comprender el sistema social capitalista; para encontrar una solución viable y aspirar a mejores condiciones de vida, la única solución es el estudio profundo del sistema social, a eso nos llama Martha Harnecker, y junto con el estudio, crear una organización capaz de realizar dicho cambio, no hay otra salida.

30/05/2025

|| La jornada de 40 horas ¿Concesión de los poderosos?

Pedro Martínez Coronilla

El anuncio del gobierno de Claudia Sheinbaum sobre la reducción de la jornada laboral de 48 a 40 horas semanales ha generado un intenso debate en México, presentada como un logro histórico para la clase trabajadora, la medida ha sido recibida con escepticismo por muchos, quienes la ven como una estrategia política más que como una solución real a los problemas estructurales del país.

¿Es esta reforma un paso hacia la justicia laboral o simplemente un espejismo en un sistema que sigue privilegiando al capital sobre el trabajo?

La lucha por la reducción de la jornada laboral no es nueva, desde el siglo XIX, figuras como Robert Owen abogaron por las ocho horas diarias de trabajo, un lema que se convirtió en bandera del movimiento obrero mundial, en México, la Revolución de 1910 logró plasmar derechos laborales en la Constitución, pero la explotación y las largas jornadas persisten.

Hoy, con avances tecnológicos que permitirían producir más en menos tiempo, la resistencia patronal a reducir la jornada revela la contradicción inherente al capitalismo: la maximización de ganancias a costa del bienestar de los trabajadores.

El gobierno ha vendido la reducción a 40 horas como un acto de justicia social, pero su implementación "gradual y paulatina" (que casualmente coincidirá con el próximo ciclo electoral) despierta sospechas. Además, la reforma no aborda el problema central: los salarios indignos.

Según la OCDE, México es el país donde más se trabaja y menos se gana, con millones de trabajadores laborando más de 48 horas semanales para sobrevivir. Reducir la jornada sin aumentar los salarios podría profundizar la explotación, obligando a los trabajadores a producir lo mismo en menos tiempo o a buscar empleos adicionales.

Las largas jornadas tienen un costo humano, la OMS alerta sobre el aumento de muertes por enfermedades relacionadas con el exceso de trabajo, como cardiopatías y accidentes cerebrovasculares. La reforma podría mejorar estas condiciones, pero solo si se acompaña de políticas integrales que garanticen salarios dignos y acceso a servicios de salud, sin ello, la reducción horaria será un paliativo insuficiente.

La ambigüedad de Sheinbaum frente a la reforma es reveladora, primero la descartó como "no prioritaria" y luego habló de "consenso con los empresarios", lo que refleja su alineación con los intereses del capital. Esto no sorprende: históricamente, las conquistas laborales han sido arrancadas con lucha, no concedidas por decreto, la 4T, pese a su retórica izquierdista, parece más interesada en mantener el statu quo que en transformarlo.

El camino no es fácil. Requiere organización sindical independiente, movilización social constante y una conciencia de clase que trascienda las promesas de los gobiernos, también exige desmontar el mito de la meritocracia, que culpa a los pobres de su pobreza mientras justifica los privilegios de una élite parasitaria. México no necesita migajas, necesita una transformación radical donde la economía sirva al pueblo y no al revés.

Mientras tanto, la reducción a 40 horas debe vigilarse con atención, no permitamos que se convierta en letra mu**ta, como tantas otras leyes laborales, exijamos su aplicación universal, sin exclusiones para trabajadores informales o de sectores precarizados. Demandemos que vaya acompañada de aumentos salariales, fiscalización estricta a las empresas y políticas públicas que combatan el verdadero flagelo: la desigualdad.

La historia nos enseña que ningún gobierno, por más "progresista" que se declare, entregará voluntariamente lo que solo la presión social puede arrancar. La lucha entre la clase obrera y la clase capitalista es una lucha por la plusvalía, los explotadores quieren la máxima ganancia reduciendo el salario del trabajador y obligarlo a que trabaje el mayor número de horas, en cambio los trabajadores exigen una jornada laboral digna pero también un salario digno.

La jornada de 40 horas no es el final, sino un peldaño, el horizonte sigue siendo claro: un México donde nadie tenga que morir trabajando, donde el tiempo de vida no sea moneda de cambio y donde la justicia laboral no dependa de los humores del poder, sino de la fuerza organizada de quienes mueven al país.

El futuro no está escrito, depende de nosotros escribirlo, mientras tanto, es crucial mantener la presión social y no dejarse engañar por medidas cosméticas. Como dice Marx, "La liberación del pueblo debe ser obra sólo del pueblo mismo".

La correlación de fuerzas entre el capital y el trabajo hoy está a favor de los capitalistas, y la manera de revertir esta situación desfavorable, es la organización y la concientización de los trabajadores, pues el triunfo depende del numero de obreros aglutinados con la teoría Marxista-Leninista.

Los trabajadores deben organizarse, exigir salarios dignos y condiciones laborales humanas, la unidad es la única fuerza capaz de enfrentar un sistema diseñado para oprimir. No basta con celebrar una reforma; hay que seguir luchando por un futuro donde el trabajo no sea sinónimo de explotación, sino de dignidad.


https://x.com/pedromtzco/status/1927414555006627841?s=48

23/05/2025
16/05/2025

|| El endeudamiento público y sus repercusiones

Pedro Martínez Coronilla

El lema de "no endeudar al país y el manejo responsable de las finanzas públicas" fue una de las banderas más sobadas por el presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO) durante su administración. Sin embargo, al finalizar su sexenio, los datos revelan una realidad diametralmente opuesta: no solo aumentó la deuda pública, sino que su manejo distó mucho de ser responsable. Esta situación afecta las necesidades de infraestructura y desarrollo social, dos rubros que afectan a los más desposeídos.

Según datos oficiales, el sexenio anterior cerró con la deuda pública más alta registrada en la historia de México, alcanzando los 17.4 billones de pesos, equivalente al 51.4% del Producto Interno Bruto (PIB). Esto significa que cada mexicano debe, en promedio, 131,738 pesos, una cifra 17.5% mayor a la dejada por Enrique Peña Nieto. El incremento de la deuda fue de 45.5% durante este periodo.

Además, el costo financiero de la deuda alcanzó niveles históricos en el primer trimestre de 2025, con 302.7 mil millones de pesos destinados únicamente al pago de intereses y comisiones, y ¿Cómo lo soluciono el gobierno? Pues, dejando de invertir en áreas prioritarias como educación, salud e infraestructura, y afectando directamente a estados con menores recursos.

Durango, un estado con un PIB per cápita por debajo de la media nacional y con altos índices de pobreza en zonas rurales, ha sido testigo de cómo el aumento de la deuda federal no se traduce en mejoras tangibles. A pesar de que el gobierno federal ha promovido programas sociales, estos no han sido suficientes para compensar la falta de inversión en infraestructura básica.

En 2024, Durango recibió apenas el 2.3% del presupuesto federal destinado a infraestructura, a pesar de que el estado requiere urgentemente mejoras en carreteras, hospitales, vivienda, escuelas y la introducción de servicios básicos en pueblos y colonias. Según datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), el 40% de las carreteras en Durango presentan deterioro grave, y el 30% de las escuelas carecen de acceso a agua potable. Estas carencias contrastan con el discurso de "austeridad republicana" y "manejo responsable" de los recursos.

El gasto en infraestructura del sector público federal cayó un 33.5% en el primer trimestre de 2025, esta reducción también afecta a Durango, donde proyectos clave, como la modernización de la carretera Durango-Mazatlán o la ampliación del Hospital General 450, han visto retrasos por falta de fondos. Además, la caída en los ingresos petroleros (una fuente importante de financiamiento para el estado) ha exacerbado la situación.

Durango depende en gran medida de los recursos federales, ya que su capacidad de recaudación local es limitada. Según la Secretaría de Hacienda, en 2024, el 65% del presupuesto de Durango provino de transferencias federales. Con una deuda nacional en aumento y menos recursos estatales disponibles, el estado enfrenta un escenario complicado para atender sus necesidades básicas.

El endeudamiento no es malo como tal, siempre y cuando se utilice para proyectos que generen crecimiento económico, sin embargo, no hay evidencia de que los préstamos adquiridos por el gobierno federal hayan sido invertidos en obras que impulsen el desarrollo en el país. Por el contrario, la falta de transparencia en la asignación de recursos ha generado desconfianza entre la población.

Además, los programas sociales, esos de que tanto presume el gobierno federal, se hacen cada vez más insostenibles, debido a que son financiados precisamente por ese endeudamiento público, y que no han tenido resultados palpables en la mejora de la calidad de vida de los mexicanos, ni en el crecimiento económico.

Un ejemplo claro es el programa "Sembrando Vida", que, aunque ha llegado a algunas comunidades y municipios de Durango, no ha logrado reactivar el sector agrícola (uno de los más importantes para la economía local) debido a la falta de seguimiento y apoyo técnico. Mientras tanto, la deuda sigue creciendo, y los duranguenses no ven mejoras sustanciales en su calidad de vida.

Y en entonces ¿Cómo sobreviven las familias duranguenses?, pues la mayoría sobrevive de las remeses que envían sus familiares principalmente de Estados unidos, las remesas que llegan a las familias representan una fuente importante de ingresos para muchos hogares, especialmente en comunidades con alta migración hacia Estados Unidos.

Según datos del Banco de México (Banxico), en 2023, Durango recibió $1,200 millones de dólares (USD) en remesas, en 2024 fue de 1,350 millones de dólares, un crecimiento del 8% frente al mismo periodo del 2023, remesas que se utilizan en: 60% para gastos diarios (alimentos y servicios), 25% educación y salud y el 15% inversión en negocios o vivienda.

El aumento de la deuda pública durante el sexenio de AMLO no solo representa una carga financiera para las generaciones futuras, sino que ha dejado a las entidades en una posición de vulnerabilidad. Sin inversión en infraestructura, educación y salud, enfrentan desafíos significativos para lograr un desarrollo sostenible.

Es urgente que los próximos gobiernos, tanto federales como estatales, prioricen el uso responsable de los recursos y destinen el endeudamiento a proyectos que generen ingresos y bienestar real para la población. De lo contrario, nuestro país seguirá atrapado en un círculo vicioso de deuda y subdesarrollo. "Deber por deber no es la solución". Y, hasta ahora, parece que solo hemos acumulado deudas, sin ver los frutos prometidos.


https://x.com/pedromtzco/status/1922341255066910967?s=48

08/05/2025

La entrega de agua a EE.UU. y el mito de la soberanía nacional

Ing. Ramón Rosales Córdova

La política entreguista, de sumisión y sujeción hace parecer normal que un país entero viva una de las peores sequías en décadas mientras se le ordena abrir las compuertas de una de sus embalses hídricos para regar los campos agrícolas de otro. Triste, pero desalentadora es la realidad de las cosas. Desde principios de abril, Conagua anunció el envío de agua de la presa El Cuchillo, que se encuentra en el municipio de China, en el estado neolonés, hacia Estados Unidos. ¿La razón? Cumplir el Tratado de Aguas de 1944. La presidenta Claudia Sheinbaum, explico durante una de las mañaneras que todo es legal, que el tratado es justo y que México siempre ha cumplido. Que estemos tranquilos, que tenemos soberanía. Pero yo me pregunto: ¿de qué sirve una soberanía que se arrodilla ante los intereses económicos del vecino? ¿De qué sirve la legalidad cuando se seca la tierra bajo nuestros pies y se mancilla al pueblo mexicano? Es una fantasía hablar de soberanía cuando el que manda es el que tiene el poder. El mito consiste en convencer al pueblo que somos libres y soberanos. Pero sin agua para sobrevivir.
No nos hagamos. Este no es un asunto técnico, ni jurídico, ni ambiental. Es un problema económico y sociopolítico, estructural de la economía mexicana: México no tiene condiciones reales para oponerse a Estados Unidos. Nos guste o no, lo vivamos o no, subsistimos bajo un régimen de dependencia disfrazado de democracia. Al presidente en turno del decadente imperio Donald Trump no le importan los tecnicismos del tratado, mucho menos la escasez de agua que padezcan sus vecinos mexicanos al sur de su país; solo le importa el apoyo de los grandes corporativos agrícolas del estado texano entre otros. Se habla de cooperación, de corresponsabilidad. Pero lo que hay detrás es otra cosa: miedo. Miedo a los aranceles, a las represalias comerciales, a que se rompa la cadena de suministro, a que se nos cierren las maquilas. En otras palabras, miedo a perder lo poco que nos deja el sometimiento socioeconómico en el que hemos vivido desde hace décadas y que nuestros representantes en el gobierno federal en turno, no tiene ni saben cómo enfrentar.
Porque si la soberanía fuera real, no estaríamos negociando nuestra agua como si fuera mercancía. Si la soberanía fuera más que un eslogan, no tendríamos que escoger entre el derecho humano al agua de millones de nuestros hermanos, personas de carne y hueso, y las exigencias de Washington DC. Pero ya se sabe que, en esta economía de libre mercado con tratados comerciales a modo, las condiciones de México son de subordinación. El caso de la presa El Cuchillo es emblemático por muchas razones. Primero, porque es uno de los principales reservorios que abastecen el área metropolitana de Monterrey, una ciudad conurbada que ya enfrentó severas crisis del desabasto del vital líquido, sí, cortes de agua masivos el año pasado. Además, sin minimizar como segundo punto, porque se trata de un territorio con graves desigualdades en el acceso al agua: mientras la industria neolonesa concentrada y no, en parques industriales tienen suministro garantizado, mientras tanto las colonias populares buscan como hacerse del agua, obligándolas a protestar y medio organizarse para conseguir el suministro con autotanques. Y tercero, porque evidencia hasta qué punto hemos normalizado la entrega de nuestros recursos como si fueran parte del precio por vivir “integrados” al mercado norteamericano.
En lugar de abrir una discusión seria, basada en la necesidad del pueblo, sobre todo el pueblo trabajador y humilde, (aquí el pueblo no importa, las encuestas no sirven, soy irónico... por si acaso, pregúntenle a los regios si quieren que se done agua) sobre la renegociación del Tratado de 1944 —firmado cuando ni siquiera existía la Comisión Nacional del Agua—, se opta por el camino fácil: cumplir sin rechistar. Mientras tanto, la narrativa presidencial insiste en que el país tiene un “plan hídrico” que resolverá todo. Pero nadie explica cómo ese plan va a funcionar si el recurso ya está comprometido por décadas a favor de intereses externos. Ahora bien, podríamos hacernos otra pregunta más incómoda: ¿qué hubiera pasado si no se enviaba el agua? ¿Estaba México en posición de negarse? Yo creo que no. Porque para negarse hay que tener independencia económica, verdadera soberanía alimentaria, control sobre nuestros sectores estratégicos. Y eso, con todo respeto, no lo tiene ningún país cuyas élites han aplaudido cada tratado que nos ata más a Estados Unidos: del TLCAN al T-MEC, El Plan Mérida, este tratado de regalar el agua, que irónicamente ahora nos ahoga.
Seamos claros: mientras México dependa de exportar autopartes y aguacates a cambio de importar todo lo demás, no podrá decir que es libre y soberano. Y mientras esa dependencia exista, cualquier “mañanera” que hable de dignidad nacional no es más que un performance.
Pero no todo está perdido. Porque este episodio también abre la posibilidad de que la gente se avive, despierte de su letargo. Que las comunidades afectadas —como ya lo han hecho en Chihuahua hace unos años, o ahora en Nuevo León— empiecen a preguntarse quién decide sobre el agua nuestra, en nombre de qué tratados, y con qué consecuencias. Que el país entero empiece a discutir, de forma abierta y colectiva, cómo romper los mecanismos de dependencia que nos obligan a elegir entre el bienestar propio y las exigencias extranjeras. No se trata de cerrarse al mundo ni de adoptar un nacionalismo hueco. Se trata de poner por delante la vida y la dignidad del pueblo olvidado, humilde y trabajador. De entender que no puede haber justicia de la repartición de líquido hídrico sin soberanía real, y que no puede haber soberanía real sin un cambio profundo en las relaciones socioeconómicas que nos atan de pies y manos. Mientras tanto, los campos texanos se seguirán regando con agua mexicana, y los políticos allá se colgarán la medalla. Aquí, en cambio, seguiremos haciendo cuentas, rezando para que llueva y aguantando la sed. Pero que no se nos olvide: el problema no es el tratado, ni el clima, ni la técnica. El problema es político y económico. Y si no lo enfrentamos, seguiremos siendo el patio trasero que, calla, obedece y hasta le dignidad le arrebatan, cuantimás el agua. Por un mundo mejor. Urge la unidad ideológica, organizativa y de acción de la masa trabajadora, productora de toda riqueza existente en el mundo entero.

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