Cosas de la vida y màs
vida cotidiana
09/12/2021
09/11/2021
A veces es muy duro convertirse en madre.
Sí: vale la pena.
Sí: es la experiencia más poderosa que puede llegar a vivir una mujer.
Sí: nada te marca tanto como el momento en que sostienes por fin en brazos al hijo que acaba de salir de ti, deliciosamente sucio, húmedo, caliente, y te mira a los ojos como diciendo: te conozco.
Pero es duro.
Y no sólo se trata de la falta de sueño, de las secuelas del parto, de los cuidados que demanda un recién nacido (¡tan pequeñito y tan exigente!), ni siquiera del cóctel de hormonas que te deja turuleta hasta varias semanas después.
Tampoco la falta de experiencia y la incertidumbrr acerca de si lo estás haciendo bien o no, ni las propias dudas y comentarios de familiares bienintencionados pero que no hacen sino disparar tu propia inseguridad, tu miedo.
Es bastante más que eso.
Es la ruptura total y
repentina con tu propia identidad, con aquello que hasta el momento de parir te había definido: tus proyectos, tus ambiciones, tu trabajo, tus amigos, tu cuerpo, y todo aquello que llamabas tuyo. Tu tiempo. Tu vida.
Es mirarte al espejo mientras tu criaturita está prendada a tu pecho, y no reconocerte.
¿En qué momento te convertiste en esta mujer ojerosa que no tiene un minuto ni para
darse una ducha?
¿Quién es ella?
¿Quién eres ahora?
Sigues siendo tú, sólo que una versión más grande de ti misma.
Pero al principio no lo
sabes.
Al principio no te encuentras.
No hay nada que logre vincular esta nueva vida tuya de cambios de pañal, tetadas a deshoras y canciones de cuna, con aquella otra vida que parece tan remota, aquella en la que ibas y venías a tu antojo, disponías de tu tiempo y te pertenecías.
Porque, claro, todo tu ser es ahora para otro.
Y ese otro se está alimentando de ti, no sólo de tu leche, sino también de tus caricias, de tus canciones, de tus palabras, de tu
calor.
Y el tiempo pasa, desde luego que pasa. Llegará el momento en el que, sin darte cuenta casi, las tomas se acorten y las horas de sueño nocturno se alarguen. Tu bebé aprenderá a sostener la cabeza, luego a darse la vuelta, luego a gatear.
El día menos pensado te regalará una sonrisa y pensarás que todo el esfuerzo ha sido poco. Un día te dirá mamá.
Lo verás correr en el parque, subirse solo al tobogán, jugar con otros niños, garabatear las primeras letras que te mostrará orgulloso. Y por nada del mundo querrás cambiarte por esa otra que eras, y que tan poco sabía acerca del amor."
- Vivian Watson -
09/07/2021
Sabias que?
Se dice que cada alma tiene 13 vidas físicas, mueres y reencarna tu esencia, pero sin recordar nada de tus vidas pasadas.
Hasta que mueres 13 veces y tu alma desaparece de este mundo, por que la luz de tu energia llegó a su ciclo final.
Tambien se dice que en estas 13 vidas no puedes volver a repetir los errores de tus vidas pasadas, es una condena que tu alma vive para poder llegar a la ascension final y en ciertos casos se nace con marcas de violentos fallecimientos pasados.
Cabe recalcar que hasta se puede saber en que vida vas ya que tiene una conexión con tu fecha de nacimiento.
Suma todos los números de tu fecha de nacimiento omitiendo los cero, si el resultado es mayor a 13, suma cada dígito, si vuelve a dar mayor de 13, se vuelve a sumar.
Ejemplo:
Si naciste un 26 de Marzo de 1982:
2+6+3+1+9+8+2= 31
3+1=4
Ya irías en la 4ta vida.
¿En qué vida vas tu?
09/04/2021
Como hacer una BRÚJULA 🌐
1- Coloca un palo de 90 cms. en el piso y coloca una pequeña roca donde cae la punta de la sombra.
2- Espera de diez a quince minutos y coloca una segunda piedra en el punto donde la punta de la sombra también se ha movido.
3- Dibuja una línea entre los dos puntos. Esta es una línea este-oeste.
4- Coloca la punta del pie izquierdo en la primera roca y la punta del pie derecho en la segunda roca; ahora estarás mirando hacia el norte. En cualquier lugar de la tierra, la primera marca de sombra es oeste, la segunda este.
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